
sábado, 12 de abril de 2008
martes, 8 de abril de 2008
La palabra que sana
Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no por que se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.
Alejandra Pizarnik
miércoles, 19 de marzo de 2008
Palabras de cabrona...
martes, 18 de marzo de 2008
sábado, 15 de marzo de 2008
Dos veces doce

Hoy cenicienta se marearía:
la carroza se haría zapallo y de nuevo carroza y de nuevo zapallo...
los ratones dejarían de ser humanos para convertirse de nuevo en ratones pero nuevamente en humanos....
el vestido sería harapos y vestido nuevamente...
totalmente inexplicable si encima estuviese bailando con el príncipa!
pero bueno, Cristina lo quiso así
por lo tanto no te marees! a las doce de hoy pasá tu reloj a las 11 y no te olvides de avisarle al resto, aunque seguramente más de uno va a quedar plantado...
miércoles, 12 de marzo de 2008
Se nos fue un grande
domingo, 2 de marzo de 2008
Asado en construcción
No hay nada mejor que comer un asado en una obra en construcción. Con asientos de tachitos de pintura, bandejas de cartón, parrilla al suelo con carbón rojo de ira y los choripanes que saben mejor que nunca! Faltaron los obreros y sus charlas pero tuvimos gorritos de papel de diario.
Elogiando y criticando a Critica de la Argentina y viendo en cuanto se había atrevido y en cuanto no el gordo. Si, fui una de esas doscientas mil personas que esperaron que saliera para examinarlo a fondo como si fuera un bicho raro o, como el mismo diario lo dice, "el último diario de papel". Entre los nombres encontré un par de profesores y leí en voz alta ante mi público familiar lo que me parecía interesante.
Vimos venir nubes de oveja negra y feliz por que ya había dado unas vueltas al mando del volante, le tocó a mi papá ser capitán y remando en el botecito de ruedas volvimos a la ciudad que parecía Venecia en sus peores épocas. Habían abierto la canilla de arriba, pero la lluvia también caía de abajo para arriba en cada una de las esquinas.
Despedí la tarde con un arco iris que me mostró donde tenía su olla de oro, pero que se me hacía demasiado tarde para buscar. Mi papá prendió la radio y me agarro ese "no se qué" de domingo a la tarde volviendo de paseo. "Alfajor jorgito, doble y triple sabor" y "dame fútbol, quiero fútbol, pasión que nunca se agota" también le dijeron adiós a la tarde y un budincito recién salido del horno me recordó los nervios de la entrevista de mañana. Se me mezcló la vueltas de los partidos de hockey de mi infancia y la felicidad o tristeza de haber perdido, con la angustiosa responsabilidad de ser lo suficientemente grande para pagarme lo mío. Y si, Peter Pan a veces se convierte en Wendy, pero ojo!, siempre será el niño/a de país del nunca jamás, por lo menos en el fondo. Pero bueno, vivo en la Argentina y no en esas tierras de diversión y el colectivo ahora vale 0,90$ y las coquitas de 0,50 ahora salen 1,30.Y después de esta catarsis exagerada de domingo a la tarde, me voy con mi budincito y mi café con leche a la cama a ver una peli o terminar de analizar al gordo y disfrutar... recién son las ocho y me quedan por lo menos cuatro horas más de fin de semana.
Elogiando y criticando a Critica de la Argentina y viendo en cuanto se había atrevido y en cuanto no el gordo. Si, fui una de esas doscientas mil personas que esperaron que saliera para examinarlo a fondo como si fuera un bicho raro o, como el mismo diario lo dice, "el último diario de papel". Entre los nombres encontré un par de profesores y leí en voz alta ante mi público familiar lo que me parecía interesante.
Vimos venir nubes de oveja negra y feliz por que ya había dado unas vueltas al mando del volante, le tocó a mi papá ser capitán y remando en el botecito de ruedas volvimos a la ciudad que parecía Venecia en sus peores épocas. Habían abierto la canilla de arriba, pero la lluvia también caía de abajo para arriba en cada una de las esquinas.
Despedí la tarde con un arco iris que me mostró donde tenía su olla de oro, pero que se me hacía demasiado tarde para buscar. Mi papá prendió la radio y me agarro ese "no se qué" de domingo a la tarde volviendo de paseo. "Alfajor jorgito, doble y triple sabor" y "dame fútbol, quiero fútbol, pasión que nunca se agota" también le dijeron adiós a la tarde y un budincito recién salido del horno me recordó los nervios de la entrevista de mañana. Se me mezcló la vueltas de los partidos de hockey de mi infancia y la felicidad o tristeza de haber perdido, con la angustiosa responsabilidad de ser lo suficientemente grande para pagarme lo mío. Y si, Peter Pan a veces se convierte en Wendy, pero ojo!, siempre será el niño/a de país del nunca jamás, por lo menos en el fondo. Pero bueno, vivo en la Argentina y no en esas tierras de diversión y el colectivo ahora vale 0,90$ y las coquitas de 0,50 ahora salen 1,30.Y después de esta catarsis exagerada de domingo a la tarde, me voy con mi budincito y mi café con leche a la cama a ver una peli o terminar de analizar al gordo y disfrutar... recién son las ocho y me quedan por lo menos cuatro horas más de fin de semana.
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