miércoles, 29 de abril de 2009

Mientras espera vivir


Miró mientras se metía la mano en el bolsillo y se rascaba las bolas. Su mejor amigo le había enseñado ese truco en el primario, escondidos en el baño de maestras. Se aseguró de tener el preservativo que reparte el gobierno en su billetera (aunque al fin y al cabo no sirve para nada, es duro, les pica y se rompe poco después). “Las nenas también tiene que llevar anticonceptivos”, le dijo la profesora de educación sexual en primer año, poco después supo que significaba. Metió la mano en la cartera y haciendo que buscaba una pastilla de menta se fijó de haber puesto un repuesto. Si, estaba, justo al lado de las pastillas que había olvidado tomar la noche anterior. Mierda. Se levantó, pidió disculpas y fue al baño a tomarla con agua de la canilla. Le dio asco, pero peor sería no hacerlo. Ahora por las dudas no haría nada, mejor, que espere a la segunda cita como dice la publicidad de Doritos. Ni ella se lo creía. Cuando volvió el le tomó la mano. Como le repugnaba que le tomasen la mano. Un beso no había problema, el brazo por encima del hombro podía aceptarlo pero la mano, la mano era solo para cuando el anillo estuviese listo. Puso la sonrisa incómoda y se soltó para agarrar la copa. “soy diestra”, le dijo. “Pensé que eras zurda”. “Si para todo menos para tomar”. Y que me tomen, pensó. En sus ojos vio lo mismo que los trescientos treinta y dos anteriores, solo que este era capicúa. Es que armar una pareja siempre le pareció llegar a la pieza novecientos noventa y nueve del rompecabezas y no encontrar la mil. Tantas cosas para conjugar que ni los cuadros de doble entrada de la profe de estadística le servían. Que los dos quisieran lo mismo, estar en la misma situación, que sea el tiempo adecuado, que compartieran cosas, que no compartieran cosas… pero sobre todo estar enamorada. Esta última era su pieza mil. Mientras tanto se divertiría, nadie podría impedírselo. Sin embargo todo se acaba, en algún momento las ganas de mirar cómo se meten la mano en el bolsillo del pantalón deja de tener gracia y sus ganas de que se pongan alcohol en gel y le tomen la mano empiezan a picarle en el cachete izquierdo, justo arriba de su lunar.
Y allá va ella, a conocer otro departamento, a vivir otro poquito mientras espera vivir y él le pregunta, “¿la estás pasando bien?”, “Hermoso mi amor”. Sabe que después de esa última frase solo quedan unos segundos, una fingida, una acabada y él ya no la molestará más, jamás.

Ellos

Ella dijo que no y el que si al mismo tiempo. Ella salió de la bañadera cuando él jugaba a inmiscuirse en su espuma. Ella se sacó el anillo cuando él le mandó a grabar una nueva fecha. Ella quiso abandonar antes de cuartos de finales y el juraba que con Maradona llegaban a la final contra Brasil. Ella rompió los platos que les regaló su mamá y el los pegó uno por uno. Ella empezó a guardar sus cosas a principio de enero y él no hizo su valija hasta que le sacaron el placar. Ella se sentía aliviada y a él le daba miedo la vida sin ella. Ella festejó con champagne por su liberación y el lloró por no saber qué hacer al perderla.
Tiempo después el empezó a acostumbrarse a la soledad y ella puso la almohada para sentir algo a su izquierda. El juró que podría ver toda la tele que quisiera y ella lloró con cada novela de Daniel Steel que logró conseguir en el mercado. El invitó todos los miércoles a sus amigos a comer pizza y fumarse un porro en el balcón que da a la comisaría primera y ella empezó a alejarse de sus amigas, ya nadie la entendía. El empezó a ir al gimnasio, se dio cuenta que todavía lo miraban en la calle y ella no se bancó la depilación laser y le quedó una pierna peluda y la otra no. El se compró una wii y hace yoga cada mañana y ella se ganó el kilo gratis de Freddo por superar los diez pedidos.
Pero él y ella nunca más conocieron a alguien que les devolviera esa alegría de regar las plantas juntos y descalzos a las seis de la mañana.

Te dejo atras, pero algun día volveré


Mi

Es difícil hablar conmigo, lo sé. Es más que difícil. Cuesta saber lo que quiero, cuesta interpretarlo, cuesta no pensar que digo lo contrario cuando quiero decir todo lo que digo. Es que detrás de todo ese miedo, de ese resentimiento, ni yo sé lo que quiero. Es que el speech sale rápido, es una verborragia incontrolable que no me deja tragar mis propias palabras. Como cuando era chica y no podía contener las ganas de gritarle al mundo el nuevo invento o en mis primeros años de adolescencia, cuando una pestaña me hacia aullar el nombre del chico que me robaba las horas, todas las horas.Ya sé que no puedo controlar el minuto, digo el segundo, en el que te aburras de mi. Sé lo arrepentida que voy a estar por mirar desde el mismo punto, 360 grado, y algún día no verte más. Pero es el riesgo que tomo. Por que aunque los psicólogos, los freudianos, los lacaneanos, los cognitivistas o los gestálticos lo digan, ya no depende de mí.

domingo, 26 de abril de 2009

Fisura

Ronca de silencios, cruda por una envidia ardiente que secretamente me ha dejado mordeduras, grietas, fisuras inalterables.....

La febril decadencia del no-espíritu me lleva al cruce paralelo de la vida,
Veo una visión demacrada por la muerte en vida,
que ilusa, frente a mi un espejo; frente a mi, mi ser.

Una procesión de logros inacabados me persigue en vida,
como si el arrepentimiento hubiese llegado antes que los errores
y la condena de una vida post-mortem se me hubiera presentado al nacer.

El dolor del crecimiento de las alas pueriles me refriega la falta de un edén,
me pregunto cuál será la duración exacta del después de la vida,
es que ya no soporto las estatuas que despiertan con sus pasos de vida a los moradores de la muerte,
como si el respeto que en verdad merecen estuviese cargado de abismos, sumergidos en un tráfico de almas corrompidas por la sexualidad.

Tan solo pretendo encontrar ese decir del silencio absoluto,
ese tan solo capaz de ser encontrado por una guía perdida que lleva a todos, sin saber, al mismo cruce, a la estación de la desigualdad legítima y de las muertes perdidas.

Que me lleva a la deriva, naufragio en tierra seca.

No es cliché

Critiquen si quieren pero me gustaría vivir en alguna playa perdida de Brasil. En esos pueblos de pescadores donde la feijoada sale siete reales, los hombres muestran sus cuerpos del olimpo y las mujeres usan tanga sin importar nada más que mostrar sus curvas carnosas y sensuales.
No es un lugar común, no es un cliché, mientras Moreno Veloso me canta desde el parlante poco romántico de la computadora recuerdo Trinidade, recuerdo Ilha Grande y ese silencio de estrellas que me dejaba dormir hasta que el calor me despertase. Las rejas de la ventana me apresan y yo siente el gustito a papaya y mango en la parte posterior del paladar. El pollo con lima, el arroz con salsa de porotos, las ganas de explotar mientras la arena se inmiscuía entre mis dedos. El ruido infernal de las olas surfer, la cascada que me hizo resbalar hasta sangrar, el golpe del barco pesquero contra la superficie del agua verde...
llámenlo cliché pero cada vez extraño más los susurros portugueses en mis oídos destapados.

Domingueando

Los domingos no están hechos para estudiar.
Los domingos no están hechos para trabajar.
En los domingos no se piensa, no se medita, no se hace nada.

Los domingos están para comer alfajorcitos de confitería paqueta con té de la cajita de madera de mamá viendo películas como “Poción para el amor” o para leer un libro cubierta con una manta blanca o azul en el sillón del living, apuntando la mirada perdida en las hojas que se caen.

En los domingos oscurece más temprano.

Los domingos están hechos para amar en cuchara sopera, para escuchar la música que nunca escuchamos, para pasearse en medias hasta la rodilla y bombacha enfrente de la ventana sin que te importe anda por que el vecino te saluda en buzo de lana y calzoncillos desgastados.

En los domingos no se justifican los textos por que no se justifica nada.

Los domingos son para jugar a que toda la semana es así pero sin la connotación triste que acompaña desde las seis de la tarde. Son para cenar pizza viendo realities baratos y quejándose de la gente que lo ve. Para recordar a Tato y los capítulos repetidos de Grande Pa.

Los domingos son simplemente para no estar.

sábado, 25 de abril de 2009

cursilerías

Me encanta cuando me retás. Cuando me decís que deje de pensar que un clavo no saca otro clavo. Cuando me gritás que madure, que deje de pensar tanto, que me divierta pero recuerde que no tengo 18. Sabés mis errores, mis idioteces, mis superficialidades vanas pero no me decís nada. Sabes que puedo decir las estupideces más grandes del mundo, que cuando estoy rodeada de gente puedo no parar de hablar hasta agotar el aire. Entendés que mi torpeza es genética, que las baldosas no me quieren, las raíces de los árboles me detestan y los regalos perrunos se me atan como imánes. Mirás para otro lado cuando el cierre está roto, ¡porque sabés que no lo voy a arreglar nunca! Y que no lo hago apropósito, simplemente soy yo.me gritás, me ponés en mi lugar, me entendés, te hartás, te vas, volvés, jugás, juzgas, criticás, rompés, volvés, me enseñás, me interpetás, me analizás, me absorvés, me das miedo, te vas, volvés, juzgas, hacés que me juzguen, pensás, te vas y volvés de nuevo. Porqué por alguna razón no te asusto, no te asustás, no dejás que te asuste… y yo “no quiero volverme tan loca”.

miércoles, 22 de abril de 2009

Giro lingüístico

Otra vez la sopa esta picante. Las borlitas de pimienta se explotan entre mis dientes y ni la coca cola no cero calma esa explosión de amor mal parido. Es que nació antes de tiempo, como la acidez ¿vio? llega para quedarse y le irrita todo, hasta los latidos del corazón.
Y todavía no comprendo... ¿cómo puede ser que la producción de sentido venga de la semiósis social y no del sujeto? Al final siempre es lo mismo, el huevo o la gallina, la huella o la pisada, quien diría que hasta la semiótica cayó en el capitalismo...
En gramática del amor me saqué un dos y tan solo por sentarme a dar el oral. Es que nunca entendí el sentido del orden, el tiempo que se le da a cada cosa, las ganas de saber las raíces de todo... a veces tan solo ocurre y como dice un muy buen amigo mío, es mejor no pensar...

martes, 21 de abril de 2009

Vomitando en mis medias

Martes de acabe crudo, crudo, crudo, cruda realidad la comodidad que nos toca vivir... y a vos ¿Nunca te tocaron el culo? Que mala suerte che, así se entienden mejor las cosas.
Y las palabras ya no expresan lo que querés... exitación, bomba de recorcholis, explote cerebral, trufas sin alcohol, cerveza de taquito, asifixia de pensamientos, relaje de sonidos, crudo, cruda, y vos no sos yo, por suerte, por suerte para vos que no te toca vivir la responsabilidad. Y quiero hacer yoga al revés, el de Mahoma está mejor... mataron a 21 caballos y la realidad me dice que ya no tome esos psicofármacos porque me hace pensar desvirtuado... si es verdad, basta de aspirinas... que a ver si me diluye el dengue... a ver si mi poroto nace con alas y se va volando como propaganda barata de red bull...
Y te cruzaste por el camino equivocado, el puente era el otro, el que está lleno de plantitas con hojas graciosas... y porqué me preguntas eso, ¿para qué querés saberlo? si ya es tarde, mis botas están manchadas de vómito de palabras de diccionario, no perdón, de diario.