sábado 21 de noviembre de 2009

Desvío estandar


Hoy es día para cruzar a comprar facturas sin corpiño. Facturas para uno… dos, tres y la dieta se va al carajo. El chino de la lavandería grita tu nombre desde la vereda de enfrente y saluda con la cabeza, pero moviendo absolutamente todo su cuerpo. Su mujer se asoma y también te saluda, aunque se equivoca y dice el nombre de tu mamá. Cada palabra nueva, aunque sea un nombre propio, debe ser repetida una centena de veces. La tarde sería completa si la pava no llegase a hervir, el mate no estuviese lavado antes del segundo sorbo y en vez de hojas desparramadas con fórmulas de varianzas y desvíos estándar la televisión apagada proyectara alguna película barata de bailarines frustrados que terminan finalmente encontrando el camino de su vida.La lluvia ya tiene olor a vacaciones, o yo me lo imagino. Cada tanto me recuerdo por qué hago lo que hago. No siempre estoy contenta con la respuesta. Y menos en los sábados de lluvia con gusto a domingo.

martes 17 de noviembre de 2009

Incontinencia


De chiquita me tomaba el Nesquik lo más rápido posible para llegar al fondo, donde se mezclaba el azúcar y el chocolate no diluido, y morderlo, triturarlo con las paletas hasta desaparecer. También dejaba adrede burbujas de polvo no diluido en la cima, para poder explotarlas y sentir como el Nesquik (o Vascolet en caso de encontrarme en tierras orientales) se pegaba a mi paladar.

martes 3 de noviembre de 2009

Ajeno


A nadie le conviene acordarse de lo ajeno, sería acumular demasiados recuerdos. La vida es como un secundario y las relaciones un juego maestro de hilos enganchados entre sí. Para jugar tenés que tirar y nunca olvidar que lo que muevas va a desplazar más de una ficha.

lunes 2 de noviembre de 2009

Ciega


Es difícil que te vean cuando uno no ve. Caminás por la calle y los pies ajenos te hacen tropezar. Es difícil que te vean cuando la mirada barre el suelo. Nunca levantás la mirada del suelo para enfrentar los ojos ajenos. Es esa vergüenza que producen las pupilas ajenas, como intentar construir una torre de rastis desde la cima, sin una base que la sostenga, apoyando los pequeños bloquecitos en el aire, con la intención de que se sostengan solos. Aunque los ojos se hayan inventado para ver, aunque la miopía solo te ciegue el setenta por ciento de tu vista, el problema no es la falta de su uso, sino la lluvia interna que no te deja mirar y menos ver. Como cuando jugás al truco y todos te alagan por las buenas manos que te tocaron, pero vos no sabés diferenciar un siete de basto de una reina vanidosa.

domingo 1 de noviembre de 2009

tu pupo


Si de algo si sé, es de mirarse el ombligo a ver si crece, sentada en un banco de la estación de Flores. Inflar la panza e intentar sacar todo el aire por ese huequito que nunca nos termina de decir si su conexión con el interior está abierta o no.

lunes 26 de octubre de 2009

Siendo, fui


Se me secan las pupilas ante la falta de lluvia. Una hoja cae adentro. Cae del techo. Imagen surrealista, el comienzo de un cuento fantástico que no es. Lo veo por el vidrio y mi primer reflejo es mirar hacia el techo. Nada. Ningún árbol se desmiembra dentro de mi casa, ninguna ventana abierta que la haya dejado entrar. Mi perra se acerca con la hoja en la boca y la deja a orillas del sillón y el silencio hace ruido. Estiro la mano y la hago polvo asfixiándola en mi puño. Cuántas veces he estado en este lugar, ahogada por el cielo sucio, rozando las nubes que me hacen bajar la cabeza. Viendo como mis pies juegan en las cenizas de algún ser que fue. Cuántas veces he pasado por el mismo marco de la misma puerta, cruzándola desde adentro y desde afuera sin saber donde radica el mundo exterior. Cómo se hace para no adivinar más el futuro y creer que esa hoja que el techo me regalo es fruto de la paciencia de una siesta sin retorno. No pude verlo, recién hoy me llega el eco de tu voz. No pude sentirla, recién hoy me raspa la piel reseca por la falta de tu caricia humectante. No pude jugarla, recién hoy mis piernas se enriendan entre las sábanas mojadas. Y nada cae del cielo más que agua, agua sucia. Y esa vez que dijiste porque sí se transformo en un quizás y luego en un tal vez para terminar siendo un definitivo no. Tu mente lo hizo, el viento te obedeció. Y terminaste siendo y yo fui.

jueves 22 de octubre de 2009

Incierto


Como los relojes de Dalí y esa langosta que llama por teléfono. Como las ganas de comer un bizcochuelo de vainilla con dulce de leche cuando la gastritis ataca tu sistema digestivo y la acidez te llega al aparato respiratorio. Como el futuro imaginado mil veces. Como las ganas de pegarle a alguien una buena patada en los huevos, para ver que se siente nomás. Como saber si tu profesión va a llegar a algo. Como dar una clase de lo que no se debe hacer. Como romper con lo acertado. Incierto, solo incierto.

Rosa Mística - La realidad se sube al escenario



Un bebé muere alcanzado por una bala policial en un confuso operativo antidrogas en una villa del bajo Bulonge. La familia le levanta un altar y el bebé muerto se convierte en el nuevo “santito” del barrio.


Obsesiones religiosas encarnadas en una niña de tan solo 12 años. Una villa, el misticismo que puede producir la muerte de un bebé que nada tenía que ver con nada. Ignacio Apolo vuelve después de cinco años a la dirección y el producto es una obra que transporta a otra realidad, la de la violencia contenida, donde la fe es lo único que puede sostener a todos.




martes 13 de octubre de 2009

Costilla


Que la memoria te falle es un halago de tu mente. Un mimo que te acaricia por dentro. Que el “que pasaría” te deje de perseguir es un alivio. Un murmullo frío que corre por las canaletas de tus venas. Los reproches son ajenos cuando nos los inventamos. Cuando después de un día de calor que te hace empezar a sentir el verano, el ruido de un viento anunciante te tapa la nariz. Es tan solo querer querer. Saber que para dar el paso que sigue, hay que estirar la pierna, hay que flexionar las articulaciones de la rodilla, hay que decirle a nuestro cerebro que envíe la orden, o por lo menos pregunte si queremos seguir avanzando. Porque ser estática es solo eso, quedarse quieta, sentirse estalactita, sin pensamientos, sin sentimientos, fría y esperando la hora de caer. Sin embargo, avanzar es saber que se puede chocar contra una pared. Es saber que podes pisar mierda, pero ver en eso buena suerte y no un olor en el zapato. Las piedras no van a desaparecer, pero si hacerse más liviana con el solo hecho de admitir que están ahí, entre la quinta y la sexta costilla.

Caer


Una hoja cae adentro. Cae del techo. Se podría decir que es una imagen surrealista, que es el comienzo de un cuento fantástico, pero no lo es. Lo veo por el vidrio y mi primer reflejo es mirar hacia arriba. Nada. No hay ningún árbol dentro de mi casa ni ventana abierta que la haya dejado entrar. Mi perra se acerca con la hoja en la boca y la deja a orillas del sillón.
Dormir bajo un árbol y sentir el ruido de las hojas al caer. El olor a otoño se mezcla con la primavera regalada y el silencio hace ruido. No sé que siento pero siento. No sé que vivo pero vivo.

Rompo la hoja con la mano, hasta hacerla polvo, y sé que nunca existió. El polvo se va con la brisa que nunca corrió y yo me levanto de mi siesta, con la sensación de no haber dormido nunca.