miércoles, 26 de diciembre de 2007

El amor en tiempos de cólera

Suelo marcar los libros que leo. Se que para muchos es un delito, pero suelo señalar las frases, palabras, sentidos que me sorprenden. Es una costumbre, maldita o no, pero que me gusta por que siento que el libro me pertenece aún más.
Acabo de terminar de leer "El amor en tiempos de cólera", de Gabriel García Márquez. Tendría que haberlo terminado hace varios años, lo admito, pero en su momento no fue el tiempo adecuado y decidí retomarlo cuatro años después.
Esta vez quisiera compartir ciertas partes de este libro curioso. Insoportable de a ratos, denso, inestable, largo.... pero apasionante, atrapante, delirante y hermosamente escrito en otras.
Aquí van ciertas partes que me gustaron, espero que las disfruten:

"Con una familiaridad que le dolió en sus entrañas por su audacia tardía"

"por pura distracción de la fatalidad"

"En el curso de los años ambos llegaron por distintos caminos a la conclusión sabia de que no era posible vivir juntos de otro modo, ni amarse de otro modo: nada en este mundo era más dificil que el amor"

"desde los atajos por donde se escapaba del desencanto"

"cómo pensaba ella que debían enamorarse las mujeres del cine para que los amores dolieran menos que los de la vida"

"la muerte diaria al atardecer"

"pensó que cada uno de los instantes del día, que antes habían sido más que sus aliados, sus cómplices juramentados, empezaban a conspirar en contra suya"

"lo hubiera estremecido el relámpago pánico de que la puta muerte iba a ganarle sin remedio su encarnizada guerra de amor"

"Solitario entre la muchedumbre del muelle, se había dicho con un golpe de rabia: el corazón tiene mas cuartos que un hotel de putas"

"Así se sentía ella sin él, sintíendolo estar donde no estaba"

"Se ofuscó al saludarlo, y él se ofuscó más con la ofuscación de ella. la conciencia de que se comportaban como novios los ofuscó más aún, y la conciencia de que ambos estaban ofuscados acabó de ofuscarlos hasta el punto de que el Capitán Samaritano lo advirtió con uin trémulo de compasión"

"Pues habían vivido juntos lo bastante para darse cuenta de que el amor era el amor en cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto más denso cuanto más cerca de la muerte".

viernes, 21 de diciembre de 2007




En el sorteo te tocó el infierno.

Desnudo supiste convencerme
que eras libre de tus actos
pero preso de tus pensamientos.

Me mordiste
no grité.

Gemí tu declinación
que pestilente angustió mi calma.

Llovía en mi espalda,
un peso que no resbalaba.

Exhalé con fuerza pero su ahogo era inmenso.

Mordí la manzana y caí.

martes, 18 de diciembre de 2007

DIARIO DE VIAJE - PARTE I - CAPITULO III


CAPITULO III: La retirada

Cuanto más amor tiene uno por su ciudad natal es cuando vuelve a su vientre. Bajar del puerto, oler esa esencia porteña que solo diciembre y febrero tienen. Esa sensación de humedad usada, donde hasta el olor a basura es por un instante perfume. Cuando uno vuelve siempre pasa por los monumentos más destacados. Ya sea por su ubicación o por la de uno, pero es cuando uno promete convertirse en turista en su propia ciudad sabiendo que hay tantas cosas para conocer.... esa promesa se vuelve ficticia cuando después de unos días de rutina uno extraña la playa, la montaña o donde sea que haya estado.
El primer día en la ciudad propia siempre es un día de felicidad. Reencuentro con la gente que se quedó, volver a vivir las calles del barrio, la familiaridad de las caras desconocidas.... todo es nuevo y viejo al a vez y en ese sabor agridulce uno se encuentra realmente.
La vuelta muchas veces son difíciles, agotadoras, sobradoras... uno piensa por que no se habrá quedado unos días más pero por otro lado sabe que necesita estar en su lugar.
La cama de uno lo espera con los pozos nuevos que serán vueltos a llenar después de unos días de vacío y las cosas, si no hubo una mano molesta de por medio, yacen tal cual uno las dejó.
Uruguay ha quedado atras...
Es bueno estar de nuevo en casa... aunque sea por poco

PRÓXIMAMENTE:

DIARIO DE VIAJE PARTE II – NORTE ARGENTINO Y BOLIVIA

DIARIO DE VIAJE - PARTE I - CAPITULO II


CAPITULO II: La estadía

Uruguay tiene un “no se que” que angustia. Mucho tiempo en sus tierras lleva a pensar demasiado y por ende a replanteares muchas cosas. Hay veces que eso es bueno, otras que conlleva un desastre oculto.
Es como si Uruguay se quedara en el tiempo. No el Uruguay de edificios altos con paredes de vidrio para ver el mar/rio y sus atardeceres, sino el Uruguay nativo. El de calles intransitadas por argentinos y brasileños que irrumpen cada verano, el que tiene bares oscuros de mesas de pool comidas por el tiempo, el de “El dorado” y las torta fritas y panchos de carritos plateados en las esquinas. También el de las murgas barriales que se preparan en los descampados para febrero y el de los barrios de casas de un solo piso donde los chiquilines juegan al fútbol en la vereda hasta las 2 de mañana. En el que las motos y bicicletas gobiernan y todavía hay calles de tierra.
Ese es el Uruguay que no cambia, el nativo, el de todos los días, el que impresiona por que en los 21 años de vida tiene las mismas pintadas políticas de blancos y colorados ocultos en nuevos nombres.
Y ese es el Uruguay que me angustia, no por su estadía permanente en un segundo del tiempo sino por su “no se que”. Ese imposible de explicar pero tan real como su olor, ese olor a viejo usado lavado con un suavizante fragancia “Maldonado”.Y eso es lo que siento ahora, en ésta, mi segunda tierra... que tanto me alegra y tanto me amarga...

miércoles, 12 de diciembre de 2007

DIARIO DE VIAJE - PARTE I - capitulo I


CAPITULO I: La llegada


Piso tierra oriental y ya me siento mejor.
El olor a cuero nuevo usado no me llega hasta que alcanzo el mercado del puerto, en Montevideo.
A mis acompañantes de este viaje se les escapan sus primeras palabras. Ningún secreto: los otros pasajeros de este cruce son mis progenitores y sus primeras palabras "Tú" y "Ta". Yo por vaga inercia, los imito.
Ahora todo huele a aliento de cerveza rancia y "medio y medio" (bebida típica y de receta secreta del puerto). Paramos a comer un "Chivito" (no el animal sino un sandwich de churrasco tomate, lechuga y huevo) en las cocinas de los restaurantes de ese gran galpón que alguna vez fue refugio de cuanta persona quisiera escapar de un destino condenado. Ya llenos, caminamos hasta la galería de siempre. Señalamos los cuadros que cada año prometemos comprar y nos deleitamos con los nuevos.
Entramos a un nuevo taller y su artista, hombre robusto de bigote finito y pincel en mano, nos recibe, manchado de azul y con una sonrisa amplia. Nos explica lo que yo ya había pensado: su trabajo se basa en aplicar sus influencias cubistas en figuras de papel maché. Me gustaría comprarle el unicornio azul o el caballo "freedom", porque con tan solo mirarlo me hacen sentir bien.
Escucho de lejos los tambores que me llaman y cuando me acerco, los músicos me saludan con un movimiento leve de cabeza para no perder la concentración.
Creo ver a mis ancestros en cada esquina. Respiro aliviada porque acá nadie me pregunta cuantas sesiones de cama solar tomé o me compara con el color de una tostada quemada por la mañana.
Volvemos a emprender viaje. Pasamos por el parque Rodó e incomprensiblemente mi papá pone un disco de los ´90 que aulla canciones de amor.
Las calles de Montevideo me hacen pensar en una vieja Buenos Aires que nunca llegué a conocer.
Extraño... No podemos salir de Montevideo... Como si fuera un laberinto, cada vez que llegamos a una esquina, un amable señor de pechera amarilla, nos indica que por ahí pasará el cortejo de la noche de las luces, una fiesta que llena a la ciudad de personas alegres que despiden el año que se va.
Veo la primera ANCAP (como decir YPF, ESSO o PETROBRAS en idioma yorugua) e indudablemtente me entero que llegué a Uruguay. Pienso en un sandwich helado conaprole (Digamos dos obleas con una tableta de helado en el medio que se vuelve irresistible con tan solo mirarlo...)
Gracias a dios el disco se acabó y Silvio Rodriguez empieza a sonar en el estéreo del auto....
dormito y el movimiento del auto apaga las luces.

lunes, 12 de noviembre de 2007




a veces pasa que las cosas son tan irreales, o flotantes, que ni siquiera otra persona te puede confirmar que las hayas vivido.
Otras veces, no hace falta que nadie te las confirme, por que quieras o no, en el fondo o en la superficie sabes que pasaste a través de ellas y que de alguna forma u otra te marcaron.
todo marca, las acciones, los momentos, las nadas y sobre todo lo vivido.
somos una construcción de cada milésima vivida pero también de cada milésima no vivida, ya sea por que quisimos o por que las imprecisiones del tiempo hicieron que fuese así.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Fotocópiame si me necesitas

Se miran entre ellos. De fondo, Rodrigo canta sus últimas estrofas por la radio (“Soy cordobés/ me gusta el vino y la joda/...”). Vuelven a mirarse pero esta vez con los ojos entrecerrados, como si intentaran divisarse mejor uno al otro. “Mañana abrís vos”, señala el de menor estatura mientras ceba un mate y se lo pasa a su contrincante con una expresión de victoria. Sabe que ha ganado y que no deberá despertarse a las 5 de la mañana para abrir a las 6.30. “Reíte nomás, que si yo abro mañana a vos te toca el sábado”. Se sabe triunfador y por primera vez en toda la mañana recibe con una sonrisa a los estudiantes que se abalanzan sobre el mostrador pidiendo apuntes y fotocopias.
Son las 9 de la mañana en una fotocopiadora cercana a la sede Tucumán de la Universidad de Buenos Aires (UBA), pero esta escena se puede presenciar en varios puntos de la Capital Federal. Donde hay una sede de la UBA hay por lo menos 6 o 7 fotocopiadoras a su alrededor.
Sin embargo, la ley 11.723 de Derecho de Autor y Concordantes del Código Procesal Penal de la Republica Argentina imputa a todo aquel que reproduzca ilegalmente copias de libros y/u otras obras. Por su parte la Cámara Argentina del Libro promueve y protege los derechos de propiedad intelectual frente a cualquier acto que atente contra ellos. Según su estatuto, su misión es combatir con y por todos los medios posibles la piratería y la reprografía ilegal.
Según cálculos recientes, Iberoamérica reproduce 250.000 millones de páginas al año. El Grupo de Entidades de Derechos Reprográficos de Iberoamérica (CEDRI) que agrupa a asociaciones de España, Brasil, México, Costa Rica, Colombia, Ecuador y Argentina cree que la situación es cada vez más grave y plantean que la única solución es que los autores reciban también beneficios por la reproducción de sus obras.
En un reportaje para el diario español “El País”, el escritor argentino Rodrigo Fresán contó una anécdota que ilustra significativamente la situación de las fotocopias en las universidades: "Un día me llamó mi editor muy contento para decirme que uno de mis libros iba ser usado como libro de texto para determinada materia en la Universidad de la Plata. El día que fui a hablar con los alumnos me encontré en el quiosco de la universidad el libro fotocopiado en un horrible formato apaisado. Se lo dije al rector y me contestó que lo importante era que me leyeran". A pesar de conocer la ilegalidad del recurso, los estudiantes universitarios de instituciones públicas no siempre pueden comprar el material original de estudio y las fotocopias aparecen como sus salvadoras. Por lo tanto ¿Deben dejar de estudiar por el simple hecho de no poder comprar los libros? ¿O deben seguir consumiendo fotocopias para lograr finalizar sus estudios? Aún siendo extremista y sobredimensionado, esto es real. La diferencia entre un libro de aproximadamente 200 páginas y su formato en fotocopias ronda los 10 pesos, con lo cual se puede comprar las fotocopias de otro libro.
La cuestión ha sido planteada: la reproducción de libros a través de fotocopias representan una pérdida económica significativa para los autores y editoriales pero es una gran ayuda para los estudiantes de pocos recursos.
Solo queda definir una cuestión: quiénes serán los beneficiados y quiénes los perjudicados.
Autopsia de un alma eterna,

Julio Cortázar, El hombre que se permitió jugar


"En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas."


Mezcla polémica de político, escritor, humano y Dios, Julio Cortázar quiebra el límite entre lo inimaginable y lo verdadero, entre una fantasía que muchas veces quisimos creer y una realidad odiosa y difícil de olvidar.
Cada vez que las hojas de un libro de Cortázar llegan a su desenlace, “la vida parece más vivible”. La autonomía de sus palabras pasan a la sangre como una transfusión de liberación, donde el alma del lector se transforma en un objeto más del mundo, que no acepta haber sido creado por nada.
Cortázar nos aterroriza, por que admite. Nos cuenta la verdad desde un punto de vista muy distinto al usual. Nos demuestra el lado oscuro, profundo, pero a la vez maravilloso y único de la cotidianeidad. “No hago diferencia entre lo real y lo fantástico, para mi, lo fantástico procede siempre de lo cotidiano”.
Genio, en un principio ignorado, humillado y desplazado por un mundo intelectual que no sabía aceptar lo nuevo que quebraba con el paradigma de lo clásico/ moderno, fue tan solo ese mortal nacido accidentalmente en 1914, en un país llamado Bruselas, invadido por los Alemanes y bajo el infierno de una primera guerra mundial que lo dejó varado en el mundo hasta que pudo pisar suelo argentino en 1918. Con una infancia solitaria transcurrida en Banfield y la habilidad de enseñarle al resto, la vida de Cortázar nunca fue fácil reflejándolo en diversos de sus escritos. Un antiperonismo lo llevo al exilio y lo estacionó en Paris, donde la vida para él siguió transcurriendo, entre traducciones y causas sociales que lo hacían encontrar pasiones perdidas para luego cederlas a la sensibilidad de los lectores. Amante del Jazz y de su mujer la periodista canadiense Carol Dunlop con la cual compartió los últimos años de ambos, este autor de infantil pero
Perseverante mirada, murió en 1984, cuando la leucemia atacó su vida.
Es difícil hablar de Cortázar, cada comparación puede resultar una depresión para el comparado. Nadie debe habernos regalado tantas noches desveladas por darse cuenta que en realidad cada uno de los objetos que nos rodeaban no eran lo que parecían ni siquiera nosotros mismos, como él.
¿Habrá imaginado Cortázar alguna vez que sus criaturas literarias tendrían vida eterna?
Hace rato que Cortázar, estando y no, sabe llegarle a la gente. En cada tapa de cada uno de sus libros, en cada pliegue, en cada solapa, se repite la misma imagen. Ese hombre a veces con barba, a veces joven, a veces adulto, que observa con una mirada tranquila, dura, llena de expresiones que se confunden con su infantilismo y una tristeza sin un “por que” explicable.
“Los mitos viven de volver”, pero Cortázar no es un mito, por que nunca se fue. Es una excepción humana entendida a través de una excepción literaria. Leer a Cortázar es leer un cosmos nuevo. Es saber que al terminar la cabeza quedará literalmente partida en dos por ideas antes no imaginadas pero tan ciertas y verdaderas que roban el tiempo para ser analizadas. Amante de todo, pero sobre todo de las palabras que expresan o intentan expresar los tempestades de ideas, sueños y ocultismos que se analizaron en nuestras cabezas y se crearon en la suya, solo él se permitió jugar. Las palabras fueron su fuga de la tierra que tantas veces describió como infierno.
Falleció dejándonos con su cuerpo eternamente joven una metáfora, como si quisiese ser recordado como un muchacho que todavía era capaz de darnos mucho más. En cada una de sus hojas escritas, en cada renglón, en cada palabra, ese adulto infantil busca la complicidad del que lee, esa que encuentra y desafía a seguir persistiendo. Mira irónicamente al que intenta volver a sus criaturas una polémica, al que cree y dice que sus obras no siguen hablando y al que calla que su profesión no era ser inventor o mejor dicho, jugador.

martes, 23 de octubre de 2007

Las perturbaciones de Penélope


Fueron 139 los días que esperó. En cada uno, la horas pasaban como si fuesen eternidades continuas, que lograban angustiarla hasta que lágrimas de sangre recorrían sus muñecas. No era una agresión, ni la corrupción de su cuerpo ya casi desintegrado, tan solo era una espera prolongada donde ya nada se sentía, nada dolía, solo pasaba.
No estaba de acuerdo con el orden cronológico de su vida, los errores habían llegado antes que la espera y lograban hacerla más larga, más mortificadora. Había demasiado para pensar y demasiado tiempo para hacerlo. Imaginaba los indefinidos finales similares, distintos, opuestos, que los errores de su vida hubiesen podido tener. “Un camino, infinitas desviaciones, una anomalía.. yo” se la oía repetir cada vez que caminaba hacia la estación, como si temiese equivocarse de sendero y terminar en algún otro rincón del mundo...
Siempre supe que la nada la molestaba. Como si le angustiara saber que nunca llegaría a recorrer todos los caminos, a copar todos los espacios, a usar todas las palabras o a utilizar cada segundo en algo más que una espera interminable y el temor a sucumbir antes que esta llegase a su fin. Sin embargo, seguía recorriendo el mismo sendero, espantada, oprimida por el deber de transitar una y otra vez al mismo destino lleno de vacíos y tiempos cubiertos por la misma nada.
Así era ella, no había espacio, tiempo, dilema que la satisficiera, era amante ardiente del todo y enemiga voraz de la nada, sufrió la enfermedad de la soledad hasta el ultimo instante de su existencia.
La vez que cruzó el puente para luego nunca volver, lo hizo lentamente como si quisiese con cada paso hacer crujir la madera de forma que tan solo ella pudiese oírlo. Pateó una piedra de formas irregulares que rebotó hasta depositarse en el fondo del río. La vio caer, la vio perturbar la corriente y sintió que ella hacia lo mismo, que no era más que un disturbio en el mudo, un tumor no benigno, tampoco maligno, que molestaba por la simple razón de existir y no pertenecer.
La espera ya había sido ya demasiado larga, empezaba a convertirse en una criatura de vida propia que parasitaba en ella y comenzaba a consumirla, a apagarla.
Cruzó el puente sin saber que era la última vez, pensando que volvería como siempre y que seguiría sobreviviendo las eternidades, una tras otra. Pero cuando debió dar el último paso, el que terminaba de recorrer su puente, no pudo, las rodillas le temblaron y sintió casi desvanecerse. Desde ese lugar, desde el próximo paso comenzaba a divisarse la estación, desde ese punto y solo desde ese punto sabría si alguien la aguardaba. No pudo, no podría soportar la repetición de un sendero vacío, una desviación contraria a sus ansias. No pudo, estaba agotada, su cuerpo ya no aguantaba el peso de su mente, y su mente la obligación de vivir. Su “yo” le dijo basta y solo eso bastó para que el final que venía armándose paso a paso, eternidad tras eternidad, llegase por fin. Vio sus pies descalzos, así debía morir. Se quitó el vestido gris que alguna vez había sido color canela y sintió estremecer, con la brisa del viento húmedo, el que ya empezaba a dejar de ser su cuerpo. Se avecinaba tormenta. Cruzó la barandilla que separaba el puente del río aferrándose fuertemente a ella como si parte de su cuerpo no quisiese ser desechado en las aguas frías. Sus últimas palabras lo resumieron todo: “perdón, ya no puedo esperarte más”.

Se soltó.

Su final, simple, el mismo de la piedra que una eternidad antes había golpeado,
una perturbación, un estorbo quizás, en la corriente.

I




Mi mente naufraga entre fragmentos
Las cicatrices se abren
los sueños rotos escapan por ellas

La angustia envuelve mi febril garganta
Duelen los oídos sangrantes
Roban mis pesadillas las noches
cumplen en asustarme
en pelearme
en ganarme

Quiebro la mirada
Me escondo en mi sombra
Corrompo mi piel con la sal de mis lágrimas
Rompo mis labios con los dientes

Gana terreno sobre la sangre
la angustia pesada por los pensamientos
Sudan mis manos los dolores
que por los poros escapan

En el horno estallan mis visiones
se resecan y descascaran

Rompo el contrato que nunca llegué a firmar
y no entiendo la culpa
se que no soy yo por ahora pero espero volver a ser

domingo, 21 de octubre de 2007

Canciones que sumergen


¿Quién no se sumerge en una canción buscando esa historia que rompe y desarma?

¿Quién no indaga en la letra de una canción como si la hubiesen escrito para uno?


pero a veces una sola no basta, hay millones, o millones de pedacitos de canciones


por eso


Coiffeur editado...


Estuvimos tan atentos a que nada sucediera,

pero cuando nos dormimos...
para cuando nos dormimos.


Sigo buscando la voz que me hable de vos de nuevas maneras.


Ahí va tu imagen que habla más de mí,

un holograma conmovimiento.


Lo que se ve y lo que dejo entrever,

ahora lo entiendo....al menos eso creo.


Quiero volver a callar aquella palabra que nunca mencionamos.

¿Será inevitable repetir la misma escena una y otra vez?


Tal vez sea cierto,

lo que queremos no es lo quehacemos,

lo que buscamos esconde un defecto,

¿es la manera en la que construimos el momento, la acción, elmovimiento?


Recuerdo ya estuve llorando por esto.

¿A vos que te parece?,

¿Qué pensás al respecto?

Mejor no me lo digas, guardemos secretos.


Coincidimos y no es casualidad.

¡Qué mala suerte no es casualidad!


La camisa se manchó,

me miraste con complicidad.

Nos hicimos los distraídos,

como si nada hubiera sucedido.


Sonreíste, con la mirada perdida y yo te saqué una foto en mi cabeza.

Sé que va a ser estampita en mi santuario.

No me gusta lo que dicen por acá,

tan pocas dudas suele ser mala señal.

Las certezas me dan desconfianza.


Quiero un beso que me llene de preguntas.
Dame un beso lleno de preguntas nuevas.


100 parches de tu piel,

A espaldas de mi sed.


Se parecen a vos y yo no lo busqué.

Esa mirada no fue como en mi vos la pensé,

la distancia no es suficiente esta vez.


Escribo toda una ilusión,


Casi que soy tu nombre esta vez,

Tan cerca de verme!


Te pesqué mirando el horizonte,

ahí se van, las nubes como cebras,

corriendo como locas,

escapan de tus ojos...que piensan y piensan.


Al final el clima estuvo lindo, despejado,

como nuestras distancias, cercanas,

sin movimientos falsos, cercanas.


Aunque no quiera aceptarlo me parece que sucede,

estoy a punto de decirlo, la palabra me enmudece.


No hay necesidad,

la tarde nos mojó, ya no fuimos los mismos.


El coraje del cielo por repetirse y no ser siempre igual.

Hasta acá llegué con mi unicornio, mi paciencia no se agotó, aún.


En este lugar se habla con miradas y las piedras cantan bajo el agua.


Como una canción de radio.

lunes, 15 de octubre de 2007

Mirandote en la eternidad finita

La historia de amor entre una semi diosa y un mortal
una historia que nunca pudo ser, pero que fue...



El drama se purgaba por sus ojos. La obediencia de un ser incontrolable que le desparramaba belleza por todos lados. Sobria de carácter y espeluznante de sentimientos, la semi diosa moría cada día que vivía.


Sus sueños eran mortales, se peinaba cada día frente al espejo y desayunaba café amargo para cortar el mal aliento de las pesadillas.
Simples palabras la separaban de él, su sueño.

Irreconciliables de pensamientos pero ardientes en sus encuentros, solo la mirada de esos cuatro ojos expresaban lo que por dentro sufrían. Una pasión incontrolable por dejar de desearse y por fin tenerse, quererse, saborearse… la lujuria de sus histeriqueos mataban todo lo que a su alrededor crecía. Rompieron el ambiente con el granizo de su falta de accionar... cayó sobre todo destrozando cuanto poco tenían.

Esta no es solo una historia de esas que nunca empezaron, es la transpiración del deseo ardiente de dos amantes que nunca se pudieron encontrar en vida por culpa propia.
Es la sangre que corre por las leyendas de pasiones indias que siempre terminan con amantes unidos eternamente en rocas, lagos y montañas.
Es más que todo ello.
Es la historia de dos enamorados que dejaron la carne de lado para amarse secretamente a través de sus miradas.

Ella supo conquistarlo, supo enseñar sus miradas y perderlo entre sus trampas de amor.
El supo conquistarla, con preguntas sin sentido, medias sonrisas perdidas en labios de papel y rarezas inexplicables para la mente de una mujer.

Supieron amarse con locura desde un principio.
Primero con amistades de juguete y charlas de hermanos.
Luego, con miradas confundidas y silencios que hacían ruido.
Rompieron las barreras del que dirán, pero no del que dirá el otro.
Nunca confesaron su amor el uno al otro. Revolvieron las alcantarillas del desorden de sus mentes, para luego callar en un sepulcro silencio lleno de nadas y vacíos repletos de quizás.
Trabaron puertas que nunca estuvieron abiertas y sellaron ventanas destinadas a no existir. Las vocales que sus cuerdas nunca pronunciaron no llegaron a formar un te amo, ni a murmurar un quierote. La distancia del tiempo y el espacio los separo formando escolleras y murallas de hielo entre ambos.

No quisieron encontrarse más allá.
Tuvieron miedo al rechazo inexistente del otro y cerraron así lo que nunca hubo de empezar. Lagrimas redonditas y rellenas cayeron por sus cuatro mejillas, pero el otro nunca las vio. Se quedaron enterrados bajo besos impensables y nombres exóticos que taparon sus verdaderas identidades. Se desnudaron con palabras. Hicieron el amor con miradas pero su carne nunca llegó a tocarse.

El horóscopo los desunía por no ser amantes ideales. Sin embargo no encontraron método para su amor. Demasiado fuerte para ser contado y existencialmente amorfo para ser medido, no hubo quien ni como los convenciera de sentirse uno.

Siguieron juntos. Compañeros de la vida que nunca se dijeron el porque de la cobardía, se volvieron amantes en secreto y amigos en la vida real. Disfrutaron de sus consejos sobre otros amantes perdidos, se refregaron las heridas de historias equivocadas y finalmente se acurrucaron el a comodidad de una vida sin sentido, en camino recto hacia el final.

Pasaron las eternidades que conformaron el tiempo y ellos persistieron.
Siendo tan solo ellos.
Sin ser el otro.
Sin confesarse el por quien de sus desvelos.
Todo terminó, sin final feliz pero tampoco triste. Tan solo estando. Viviendo. Jugándose el uno al otro en sus mentes y muriendo cada día un poco más por ser el otro. Al final de sus vidas todo cayó. Y en las otras, él reencarnó en ella y ella en él. Solo así pudieron saber los pensamientos que corrompieron la mente del otro, pero esta vez ya habían olvidado los suyos.

domingo, 14 de octubre de 2007

Esa que eres tu


Ordena tus miradas antes de proyectarlas.
No repitas en voz alta tus pensamientos negros,
Calla si es necesario las bipolaridades de tu mente presente.

Revive el primer paso, impulsivo, testarudo.
Cuídate de las consecuencias de tus actos.
Corrompe la carne cuando puedas… destrúyela…

Te angustias al saber que no llegarás a recorrer todos los caminos,
ni a decir todas las palabras,
ni a respirar todos los aires...

Los días, los meses, los años....
grabados en tu piel,
sin tiempo, espacio o dilema que te satisfaga

Amante ardiente del todo, enemigo voraz de la nada…
Perturbas la corriente por segundos y luego te caes,
soltando el oxígeno que te mantiene en vida.

Una procesión de logros inacabados te persigue.
Corrompido por sueños de plástico irrompible.


Histeria.
Media sonrisa de labio entero y una pulsión en desuso
Anomalías Subterráneas salen a flote al mirarnos.

Me sabes a humo usado.
Me da miedo la velocidad de tu mente.

La suerte esta echada y heredamos los instintos por inercia
No de acuerdo con el orden cronológico de nuestras vidas,
los errores nos llegan antes que la espera

Las horas pasan como eternidades continuas,
haciéndonos sentir la falta de un edén,
mientras cruzan los desvelos mis pensamientos.


Creo en los placares abiertos,
aunque dan miedo sus cerraduras,
guardan pasiones demacradas por la lujuria.

No soy cierta, existo tan solo en la inexistencia.
Llevando tres de mis siete destinos vividos,
nunca dejo de ser lo que no quise.


El viento inmoral me susurra que espere,
solo el tiempo cubre los rostros de la duda efímera.

Olvida ya mis palabras de tan largo discurso,
tan solo pretendo ese decir del silencio absoluto.
Has perdido para ganar

Y yo tan solo
Jugándote .


La deforestación en el Amazonas

El papel nulo de los Estados involucrados. La falta de políticas conservadoras y un futuro apocalíptico que involucra a todo el planeta. He aquí las causas y consecuencias de una desaparición anunciada.

“Árboles, árboles, millones de árboles, masas gigantescas erguidas” escribió una vez Joseph Conrad, cuando uno de sus místicos personajes se internó en lo profundo de la selva. Hoy sería casi imposible hablar de esas “masas gigantescas” sin mencionar el terrible peligro que corren.
Según Greenpeace, 20 millones de hectáreas tropicales son taladas cada año. Si esta destrucción de ritmo amenazante continua, en tan solo 40 años ya no habrán más bosques.
El Amazonas es, aunque suene a cliché, el pulmón verde del planeta. Sin embargo dentro de poco la irracionalidad del hombre lo llevará a necesitar un transplante urgente. Alrededor de 7.05 x 106 km2 de selva amazónica son afectados día a día por la agricultura, la explotación maderera, la ganadería y la construcción de carreteras entre otros.
Representa cerca del 70 por ciento de las selvas tropicales del mundo, este tanque de oxígeno está desapareciendo a un ritmo alarmante. Pero ¿cuáles son los beneficios de los que el mundo está siendo privado? Y todavía más ¿Cuáles son las posibles consecuencias ante su inminente desaparición?



Verde que te necesito verde
Antonio Nicolás Gillardi, director de la fundación Ambiente Ecológico, señala la importancia de los bosques para el planeta: “Dentro de la dinámica de la Tierra, los bosques cumplen muchas funciones como la generación del oxígeno, purificación del aire, sustracción parcial de carbono, estabilización de los suelos, control del clima y reservorio de agua de lluvias”.
Sin embargo, los intereses económicos parecen sobrepasar cualquier beneficio natural sin tener en cuenta el futuro. Guadalupe Rodríguez, corresponsal en Ecuador de la Fundación alemana Rettet den Regenwald e.V. (Salva la Selva), cree que las empresas llegan hasta sus últimas consecuencias a la hora de agotar las tierras.
“Las causas de la deforestación son principalmente intereses comerciales en los bosques a partir de su madera, recursos minerales (como el cobre, oro), petroleros e hídricos. Una vez que los recursos han sido extraídos, para lo que es necesario deforestar las selvas, no se retiran y dejan descansar la tierra, sino que la utilizan para otras actividades igualmente comerciales, como la ganadería y actualmente también para el establecimiento de plantaciones destinadas a la producción de biocombustibles”. Por su parte, Gillardi también ve al nuevo boom de los biocombustibles como una amenaza para los bosques tropicales: “La falacia ambiental que son los biocombustibles a partir de distintas especies cerealeras hace que se planten a diestra y siniestra sin importar cómo, dónde y qué” y además plantea a la industria forestal como un monstruo que avanza sin importar que se lleva por delante: “Depredan miles de hectáreas para plantar monocultivos con especies de rápido crecimiento y alto valor agregado. A ellos le debe cerrar la ecuación Costo-Beneficio-Económico antes que la de Costo-Beneficio-Ambiental”.
Alejandro Ruete, licenciado en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Comahue, agrega factores políticos a la larga lista de destrucción forestal. “La deforestación y la degradación de los bosques se producen como respuesta a los indicadores políticos que tienden a empujar a la gente hacia el bosque en momentos de dificultades económicas o sociales”, explica.


Un modelo para seguir y otro para resignar

Rodríguez estipula siendo manipulado de esta forma, el Amazonas podría no existir más en 40 años, teniendo como consecuencias el calentamiento global y sequías extremas que perjudicarían a toda América Latina, entre otras.
Pero no todo es negro cuando se habla de la conservación del medio ambiente. Según Gillari existen países europeos como Polonia, Bielorrusia, Letonia, Lituania, Estonia, Noruega y Rusia, entre otros, que están a la vanguardia con respecto al uso de sus reservas forestales y que tienen una férrea política sobre el cuidado de sus bosques. Estos países han sufrido en consecuencia de la expansión de las fronteras y el incremento poblacional a partir de los últimos tres siglos y han tomado acciones al respecto.
No obstante, Rodríguez tiene una visión más pesimista al respecto: “Ningún país está protegiendo sus recursos adecuadamente. Algunos países como Alemania tienen leyes fuertes de protección ambiental, pero en Europa la mayoría de los bosques naturales han sido eliminados hace siglos”.

Tuyo, mío ¿de quién?
A diferencia de otras problemáticas, la deforestación es un fenómeno que traspasan fronteras y cuya solución, a gran escala, es de orden mundial. Según Luís Darío Carreras, director del Centro de Protección de la Naturaleza (CeProNat), “La mayoría de la sociedad latinoamericana que toma decisiones se encuentra en las ciudades, muy lejos de estos lugares. Esto constituye un impedimento a la hora de tomar conciencia y realizar acciones: la naturaleza está fuera de nosotros, diría Eduardo Galeano, y la tomamos como algo que puede domesticarse, no como algo que nos sirve de sustento para nosotros y para el resto de la Vida sobre el planeta”.
Los tratados escasean y según Esteban López Márquez, ingeniero agrónomo y miembro del comité asesor de la Fundación Roulet, “no existe legislación que obligue a un país o región a cumplir determinadas pautas, lo único que se ha logrado son protocolos internacionales”.
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) es el único convenio internacional que influye directamente sobre los bosques y que es aplicado es el CITES. A través de este trata de preservar, mediante tres categorías, el grado de peligro que afecta a determinadas especies tanto de flora como de fauna. La CITES emite anualmente una lista donde expone el estado de éstas. Gillari cree que “es muy difícil legislar a nivel internacional sin meterse con la soberanía de algún país. Ya tenemos muy mala experiencia con lo que está pasando, en nombre de la paz mundial y la lucha contra el terrorismo”.

Estados nulos
La Selva Amazónica comprende a ocho países americanos: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Surinam, Venezuela Y Guayana Francesa. Pero Brasil solo posee el 60 por ciento del territorio amazónico.
Según declaró Rosalía Arteaga, secretaria general de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), en una entrevista con DW-World, “cada gobierno es soberano para tomar decisiones, pero se debe estar atento a todas las actividades en la región amazónica. Nosotros creemos en las responsabilidades compartidas”.
No hay visión de expertos que esté de acuerdo con las políticas que han llevado acabo los estados involucrados. Desde Ecuador, Rodríguez afirma que tos los gobiernos involucrados “han tenido un doble discurso con respecto al Amazonía” y afirma que “se jactan de considerar su importancia y su necesidad de conservación pero no toman medidas políticas que afectan a la integridad de la amazonía”. También acusa al presidente Brasileño, Lula da Silva, de haber dado cifras incorrectas referentes a la deforestación de la Amazonía en su reciente viaje a Europa. Sin embargo nueve ONGs, incluida Greenpeace, y el gobierno de Brasil firmaron el pasado 3 de octubre in acuerdo nacional para detener la deforestación en el Amazonía en el 2015, creer o reventar.
“Los gobiernos en sí se limitaron a expresar solamente deseos, en la práctica, continúan cerrando sus ojos a la deforestación y sin importarle si es indiscriminada o no” critica Gillari y cree que Brasil es un ejemplo muy claro de eso: “El discurso y la publicidad mediática hace que se opaquen las verdaderas actividades”. Por otro lado considera que Perú y Bolivia han diezmado y casi extinguido especies maderables de alto valor comercial como la caoba y la teca, mientras que Colombia, Venezuela y Ecuador, ponen la explotación petrolera por sobre los recursos naturales boscosos. También resalta el doble discurso del presidente Chávez que está en contra de los biocombustibles pero avala la deforestación para la expansión de la frontera petrolera y la ganadera.

La deforestación y degradación de las masas forestales constituyen una de las más grandes amenazas para el equilibrio ecológico del planeta.
Según el informe sobre bosques argentinos a cargo de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, el Banco Mundial calculó recientemente que los medios de subsistencia de una cuarta parte de la población mundial dependen directa o indirectamente de los bosques. Consecuentemente, si el hombre, ser egoísta por naturaleza, no lo hace por su propio planeta deberá hacerlo aunque sea para preservar el futuro de las generaciones venideras.

lunes, 8 de octubre de 2007

A un año de la Tragedia de Santa Fe

Esta nota fue publicada en el diario Perfil el domingo 7 de octubre.

Agradezco a Rodrigo Lloret y Rafael Saralegui por haberme dado la oportunidad de rendirles un homenaje a mis compañeros y sus padres y por dejarme trasmitir el mensaje que yo quería dar.


Por ustedes...

gracias.


Hace un año todo se volvió negro. Regresaba de pasar unos días hermosos en la escuelita en Chaco, a donde cada año viajo junto a mis amigos y compañeros del colegio Ecos para vivir experiencias únicas con chicos que viven una realidad diferente, cuando el destino nos marcó para siempre.
Era ocho de octubre y hacía calor. Ya se había hecho de noche y mientras escuchaba música miraba por la ventana viendo pasar los costados de la ruta. Unas luces fuertes y una frenada lograron despegar mi cuerpo de mi mente. Desde ese momento empezó una pesadilla sin final.
Un camión conducido por un conductor alcoholizado nos embistió de frente y se llevo la vida de 9 de mis compañeros y de Mariana, mi profesora. Federico, Benjamín, Daniela, Julieta, Delfina, Justine, Nicolás, Julieta, Lucas y Mariana pasaron desde ese día a ser angelitos para todo aquel que tuvo el privilegio de conocerlos.
Yo no se cómo ni de donde los padres y familiares de mis compañeros sacaron la fuerza y energía que hoy tienen, pero a partir de ese momento dejaron de pensar en ellos, para pensar en todos. Ya hace un año que la vida nos cambió y este grupo de personas con una fuerza incalculable mueven día a día cielo y tierra para lograr que las rutas argentinas cumplan con lo mínimo de seguridad requerida. A través de un petitorio reclamaron que la Seguridad Vial sea Política de Estado y gracias a la respuesta de la sociedad y de muchas organizaciones que se sumaron, el 15 de agosto pasado se firmó el Convenio Federal Vial. Ahora solo resta que su implementación se haga realidad.
Cada lunes cierro los ojos al escuchar la cantidad de muertos por accidentes de transito que ese fin de semana cobró. Sé que uno solo aprende de las cosas cuando le pasa a alguien cercano o a uno mismo, pero la impotencia trepa por todo mi cuerpo al ver que los accidentes ocurren cada vez más y nada logra detenerlos. Se siguen contando los muertos como si las vidas valiesen tan solo un instante en las rutas. Se sigue lamentando vidas mientras que las condiciones deplorables de los caminos y la ausencia del Estado y de organismos de control son una realidad imposible de obviar.
Me horrorizo al ver lo malos conductores y peatones que somos los argentinos. Pasar un semáforo en rojo o esperar que cambie debajo del cordón pueden ser acciones sencillas y estúpidas, pero hemos comprobado que tan solo eso puede costarnos la vida, y sin embargo lo seguimos haciendo.
Este lunes 8 de octubre a las 18 hs, se recordará a mis nueve compañeros y a mi profesora con un recital homenaje en el estadio Pepsi Music. Participarán personalidades de la música, la cultura y el deporte, que siempre han estado presente ayudando con esta lucha que nos involucra a todos. El objetivo es honrar a los que ya no están sin dejar de generar conciencia en la sociedad.
“Sabernos juntos nos hace fuertes” fue el lema de nuestro viaje. Como sobreviviente, pero sobre todo como persona, es difícil seguir adelante, pero creo que tanto los chicos como Mariana no hubiesen querido ni esperado menos de nosotros. Este 8 de octubre ha sido declarado como “el día nacional del estudiante solidario” en homenaje a ellos. Es su día, pero también el de todo aquel que como nosotros quieren y hacen lo imposible por cambiar la realidad que muchos viven.
Del mismo modo que el gobierno es el encargado de que esto no siga ocurriendo, nosotros como argentinos también debemos hacernos cargo. Siendo protagonistas de nuestro presente y futuro, no conducir habiendo ingerido alcohol, no pisar a fondo el acelerador y usar siempre el cinturón de seguridad es lo mínimo que podemos hacer. Los accidentes de tránsito son hoy la primera causa de muerte entre los jóvenes argentinos. Decirle a tu amigo que no maneje si tomó no es solo prevenirlo a él, también es cuidarte a vos.
Como conductores y peatones, pero sobre todo como personas, educarnos en materia de seguridad vial no es solo un derecho, sino una obligación.

miércoles, 12 de septiembre de 2007



Rompe con los estribos de una cordura nefasta

Hala del gatillo de una locura suplicante

Sublevada a tu entorno
piensas en dejar la monotonía de tus actos
pero sabes que cuando llegues
de tu viaje lejano
irás perdiendo la valentía
a los costados de tu ruta imaginaria

solo aprieta el botón que te grita "off!"

jueves, 16 de agosto de 2007

A la espera de la oscuridad



Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.
Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.
Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos

domingo, 12 de agosto de 2007

Algunas veces vale la pena pensar que el porque cuando y donde tiene un gustito a destino escondido detrás de la O

Consejo del día: si te pintás las uñas de rojo, no toques el blanco

sábado, 11 de agosto de 2007

Entre el cielo y la tierra

Curiosa incógnita.
Alguien me preguntó esta semana cuál era mi parte preferida de Rayuela, de Julio Cortázar. Nerviosa por que estaba siendo entrevistada por una veintena de pares de ojos, no supe que contestar, y murmuré que recordaba pero que me gustaba la parte en que Oliveira caminaba por los puentes parisinos en busca de la Maga.
Enojada conmigo misma por que no recordaba casi nada de esa historia, leída de dos formas diferentes hace unos siete años, llegué a casa y me dispuse a leerla por tercera vez. Abatida por el sueño, debí dejar apenas conmencé. Pero al día siguiente choque con la que, aunque olvidada, es una de mis partes preferidas. Sorprendida por que estaba contenida en el capítulo numero siete, número mágico y misterioso si lo hay, Suspiré y volé entre el cielo y la tierra (basta con dibujar una rayuela para entenderlo) hasta que el colectivo me obligó a dejar de leer.

Pues entonces ahí va, una de mis partes preferidas, aunque no la única por que no creo posible decidirme tan solo por una.

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

viernes, 27 de julio de 2007

Al final del andén

Crónica de una partida

Al final del andén


Tan simple como una estación de tren, Retiro vive por si misma cada tarde cuando la gente llega para irse.

De la calle a la estación
Suena la alarma del reloj, nadie lo detiene. Son las 19.30, hora pico en la estación de trenes de Retiro y un vendedor ambulante intenta desesperadamente vender sus relojes mientras la gente llega deseando partir.
María tiene 25 años y es empleada doméstica en una casa de Palermo. Luego de combinar dos ramales de subte llega a retiro para irse. Sabe que si no corre no encontrará lugar en el tren de las 19.46.Osvaldo, caja de herramientas en mano, camina decidido hacia el andén. Hace tiempo resuelto sacar el pase mensual, solo así podrá llegar a saludar a su mujer antes de que parta a su trabajo nocturno.
Retiro vive por si mismo. La gente viene y va, pero también están los que se quedan.
Ramón sobrevive el día a día gracias a su zapatería, ubicada en el lado oeste de la estación. Admite que el gusto por el lugar va disminuyendo con los años y los robos. Por los que tuvo que tomar medidas. “Tuve que cerrar algunos accesos de la zapatería para que no se metieran a robar”. No recuerda muchos sucesos importantes en los últimos años, cada día suele parecerse al siguiente. Sin embargo hace unos meses el fuego alteró su tranquilidad. “Se prendió fuego toda la línea de luz, las centrales y los medidores. Estuvimos una semana sin electricidad”.
El bullicio silencioso de la hora pico ensordece los oídos. Cada uno metido en su propio yo o hundido en sus auriculares, musicaliza su propia existencia.
Desde lejos se siente el olor a estación, mezcla ácida de churros, panchos y sándwiches de milanesa. Algunos evitándolo ingresan a los bares con entradas suntuosas, donde los señores de traje y corbata no se mezclan con los más humildes que comen de pie. Un reloj antiguo avisa la hora de partir, y mientras paga su cuenta, el pasajero de traje caro mira por última vez la cúpula de vitreaux que no se ve desde otras partes de la estación.
Retiro es un lugar anónimo para todo aquel que deba correr para alcanzar su tren, esquivando perros, gatos y palomas. El antropólogo y etnólogo Marc Augé definió a las estaciones de trenes como “no-lugares”, como territorios anónimos para hombres ajenos por un período de tiempo a su identidad, origen y ocupación. Para otros, Retiro es su hogar. Los bancos se transforman en refugios donde niños como Juan (ver recuadro) y adultos se turnan para dormir.

Del hall al andén
Llega la hora y todos se dirigen al andén. Los carteristas desprovistos de inhibiciones aprovechan hacer desaparecer bolsos y billeteras. Nada importa, ni siquiera la estación de policía al extremo este del hall.
Al introducir el boleto, los molinetes automáticos ceden con un ruido metálico el paso hacia el andén. La gente se amontona al comienzo como si el cansancio de un agotador día de trabajo no los dejara llegar hasta el final.
El tren se acerca y los pasajeros desesperan. Es la hora pico y la gente empuja para llegar primero al vagón, donde comienza un juego histérico por conseguir un asiento. La distribución dentro del tren es caótica, la gente se amontona y los más cuidadosos corren sus bolsos contra sus cuerpos.
Los pasajeros desconocidos se miran unos a otros, pero nunca a los ojos, guardando así el anonimato. Finalmente pierden sus miradas en lo que desfila velozmente detrás de la ventanilla.
Muchos se sienten aliviados, ese calor humano que tantas veces detestaron durante el verano ya no es tan desagradable en invierno.
El viajero común comienza así su viaje y finalmente los que llegaron, ya están listos para irse.

viernes, 20 de julio de 2007

Última entrevista al Negro Fontanarrosa por Juan Jacobo Velasco (mi primo), Especial para HOY, diario Ecuador

COPA AMÉRICA
Fútbol, un tema con todos los condimentos

“Si supiera cómo solucionar al fútbol estaría ocupando el lugar de Blatter”, dice Roberto Fontanarrosa, escritor e intelectual argentino

Roberto Fontanarrosa es una leyenda viviente que ha dejado huella tanto en el cómic (con íconos como Inodoro Pereyra y Boggie el aceitoso) como en la literatura, en la que ha recreado mundos internos (el fútbol en todas sus dimensiones, particularmente desde su perspectiva como fanático de Rosario Central, el cuadro “canalla”; la vida de barrio en Rosario) generalmente desechados por la academia. Su cercanía, su capacidad de observación y un humor rápido y punzante, le han ganado un espacio en la sociedad argentina (varios de sus cuentos se adaptaron al teatro con gran éxito) y latinoamericana, casi al punto del fanatismo. Pero desde 2003, cuando se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica –la misma enfermedad del físico Stephen Hawkins, que degenera, hasta la muerte, la motricidad- su vida cambió. Hasta el punto en que a comienzos de este año se despidió, formalmente, del dibujo, con una carta abierta al diario Clarín que generó una impresionante reacción del público.


Esta entrevista ha sido un proceso comprensiblemente lento, en el que Fontanarrosa respondió, de a poco, las preguntas. Pero lo hizo con la sencillez y luminosidad que lo caracterizan. Casi como un amigo de barrio. Un amigo que, pese a su estado, en la reverberación de sus palabras deja un mensaje: que la vida continúa y hay que vivirla -como los partidos bien jugados- con dignidad, hasta el final.


Usted definió al amor que se tiene a la Selección y a Rosario Central como el que se le tiene a la tía y a la madre, respectivamente. ¿Cómo va ese amor a la tía “ selección argentina” por estos días?

Esa definición, con la cual estoy de acuerdo, no me pertenece, sino que es de mi amigo el “Colorado” Vázquez. Esta selección argentina despierta grandes expectativas por los nombres que reúne. Y uno espera todo de ella. El primer tiempo contra los EEUU me llenó de dudas por la lentitud y la falta de agresividad, producto de una exagerada intención de conservar la pelota. Creo que con los jugadores que tenemos, Messi, Aimar o Tévez, hay que encarar más y no tocar tanto para atrás. De lo contrario no se hace pesar a los gambeteadores, que son los que tienen la llave para abrir equipos ultradefensivos.

¿Y qué le han parecido el resto de “ tías” nacionales?

Es una pregunta apresurada. Pero, en lo que vi, advertí una intención general de buen juego ofensivo, cosa que se tradujo en la cantidad de goles.

Este año tuvo el privilegio del grabado en la camiseta de Rosario Central, gracias a uno de sus dibujos. ¿Qué sintió frente al hecho en sí y a una temporada “ canalla” , con más oscuros que claros?

La mala campaña era muy previsible. Incluso no resultó tan mala como pintaba. Para mí fue un orgullo que me pidieran un símbolo para la camiseta. Creo que el sueño de cualquier hincha es participar de alguna manera en el accionar del equipo.

Impresiona ver los homenajes que le han rendido los fanáticos (al deporte, a la literatura, al dibujo) desde que se conoció lo de su enfermedad. ¿Qué le han dejado?

Me dejan siempre un mensaje de cariño, muy terapéutico, por más formales que sean. Me hace sentir que uno no ha hecho tan mal las cosas, laboral y humanamente.

Dos cosas de Fontanarrosa han marcado a la opinión pública en el último tiempo: su discurso sobre “ las malas palabras” en la III Cumbre de la Lengua Española y su carta de despedida (del dibujo) en Clarín. ¿Qué lectura tiene respecto del fenómeno que generaron estos “ parte aguas” ?

Ambas cosas tuvieron mayor repercusión de la que yo pensaba, especialmente la carta de despedida. Creo que lo de las malas palabras fue un tema bien elegido, aunque nunca quise plantear algo provocador o escandalizante. Lo de la carta fue más íntimo y solo traté de comunicar, sin caer en ninguna sensiblería, que dejaba de dibujar y a mis textos los ilustrarían Crist y Óscar Salas.

Después de su despedida del dibujo, ¿cómo se ha dado el proceso de generación del humor gráfico? ¿Hay futuro para Inodoro Pereyra y cía.? ¿Cómo se ha dado la transición?

Yo escribo los diálogos de los chistes diarios como siempre. Luego se los mando a Crist junto a detalles de la situación y de los personajes. Crist me devuelve el dibujo a color y acá yo le agrego los globos con los textos, usando el tipo de letra mío que tengo digitalizado. Luego lo mando a Clarín. Con Inodoro Pereyra es similar. Le envío a Salas todos los diálogos, cuadrito por cuadrito, con indicaciones de gestos y actitudes. Salas nos manda el dibujo sin color y con los textos distribuidos a lápiz para calcular espacios. Acá, con Luis (su asistente), reemplazamos esos textos bocetados por los definitivos en sus globitos, le damos color a la tira y le enviamos a la revista Viva. Con el sistema que acabo de explicar, Inodoro Pereyra se siguió publicando casi sin interrupciones. Hay lectores que ni siquiera se han dado cuenta del cambio de dibujante.

Usted ha revitalizado una, hasta ahora, poco explorada veta literaria: la del fútbol. ¿Por qué tan pocos autores han escrito sobre el deporte y qué explicaría el éxito suyo?

Tal vez no haya muchos escritores a los que les guste el fútbol. Y posiblemente ahora se dé una cuestión de moda, incentivada por un público muy amplio y receptivo. Es como si hubiéramos descubierto que el fútbol es un tema que tiene todos los condimentos para ser atractivo, dentro y fuera de la cancha.

Otra idea que queda en sus textos es Rosario (café El Cairo, la OCAL, “ la capital de la potra argentina” ), su ciudad natal. ¿Cómo ha sido su vida en su lugar antes y después de su enfermedad?

Son temas que darían para un libro, imposibles de encerrar en una respuesta.

De sus textos se desprende un aire “ menottista” . Me imagino que ligado al pasado “ canalla” del “ Flaco” y a su gusto por la estética del fútbol. ¿Podría nombrar tres DT regionales o mundiales a los que les vea ese espíritu?

Soy amigo personal del “Flaco”, aunque no acuerdo con toda su filosofía, como no me gustaba cuando sus equipos jugaban al offside. Basile, Pekerman y Cruyff podrían estar en su línea.

Parece que la búsqueda frenética del éxito de corto plazo remueve todo en el fútbol. Se invierte mucha plata, quedan las deudas, se rompen los procesos iniciados por los cuerpos técnicos. ¿Qué hace falta para revertir esa fiebre?

Si supiera cómo solucionarlo estaría ocupando el lugar de Blatter.

A pesar de la “ perversidad del sistema” , se puede ser exitoso, como lo ha demostrado el Boca de Macri. ¿Qué opina de él y su gestión? ¿Hay un trasvase entre la gestión del fútbol y una posible gestión política?

La gestión de Macri en Boca ha sido eficiente y exitosa. Y siempre en la Argentina ha habido una relación de fútbol-política, ya que muchos aspirantes al poder han usado los clubes como vidrieras.

FRASES
Con Inodoro Pereyra y compañía creó tiras cómicas de humor y política. Las historietas las publica en Clarín pese a su enfermedadSiempre en la Argentina ha habido una relación de fútbol-política, ya que muchos aspirantes al poder han usado los clubes como vidrierasCreo que con los jugadores que tenemos, como Messi, Aimar o Tévez, hay que encarar más y no tocar tanto para atrásEs como si hubiéramos descubierto que el fútbol es un tema que tiene todos los condimentos para ser atractivo, dentro y fuera de la cancha

Última entrevista al Negro Fontanarrosa por Juan Jacobo Velasco (mi primo), Especial para HOY, diario de Ecuador

COPA AMÉRICAFútbol, un tema con todos los condimentos
“Si supiera cómo solucionar al fútbol estaría ocupando el lugar de Blatter”, dice Roberto Fontanarrosa, escritor e intelectual argentino

Roberto Fontanarrosa es una leyenda viviente que ha dejado huella tanto en el cómic (con íconos como Inodoro Pereyra y Boggie el aceitoso) como en la literatura, en la que ha recreado mundos internos (el fútbol en todas sus dimensiones, particularmente desde su perspectiva como fanático de Rosario Central, el cuadro “canalla”; la vida de barrio en Rosario) generalmente desechados por la academia. Su cercanía, su capacidad de observación y un humor rápido y punzante, le han ganado un espacio en la sociedad argentina (varios de sus cuentos se adaptaron al teatro con gran éxito) y latinoamericana, casi al punto del fanatismo. Pero desde 2003, cuando se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica –la misma enfermedad del físico Stephen Hawkins, que degenera, hasta la muerte, la motricidad- su vida cambió. Hasta el punto en que a comienzos de este año se despidió, formalmente, del dibujo, con una carta abierta al diario Clarín que generó una impresionante reacción del público.Esta entrevista ha sido un proceso comprensiblemente lento, en el que Fontanarrosa respondió, de a poco, las preguntas. Pero lo hizo con la sencillez y luminosidad que lo caracterizan. Casi como un amigo de barrio. Un amigo que, pese a su estado, en la reverberación de sus palabras deja un mensaje: que la vida continúa y hay que vivirla -como los partidos bien jugados- con dignidad, hasta el final.Usted definió al amor que se tiene a la Selección y a Rosario Central como el que se le tiene a la tía y a la madre, respectivamente. ¿Cómo va ese amor a la tía “ selección argentina” por estos días?Esa definición, con la cual estoy de acuerdo, no me pertenece, sino que es de mi amigo el “Colorado” Vázquez. Esta selección argentina despierta grandes expectativas por los nombres que reúne. Y uno espera todo de ella. El primer tiempo contra los EEUU me llenó de dudas por la lentitud y la falta de agresividad, producto de una exagerada intención de conservar la pelota. Creo que con los jugadores que tenemos, Messi, Aimar o Tévez, hay que encarar más y no tocar tanto para atrás. De lo contrario no se hace pesar a los gambeteadores, que son los que tienen la llave para abrir equipos ultradefensivos.¿Y qué le han parecido el resto de “ tías” nacionales? Es una pregunta apresurada. Pero, en lo que vi, advertí una intención general de buen juego ofensivo, cosa que se tradujo en la cantidad de goles.Este año tuvo el privilegio del grabado en la camiseta de Rosario Central, gracias a uno de sus dibujos. ¿Qué sintió frente al hecho en sí y a una temporada “ canalla” , con más oscuros que claros? La mala campaña era muy previsible. Incluso no resultó tan mala como pintaba. Para mí fue un orgullo que me pidieran un símbolo para la camiseta. Creo que el sueño de cualquier hincha es participar de alguna manera en el accionar del equipo.Impresiona ver los homenajes que le han rendido los fanáticos (al deporte, a la literatura, al dibujo) desde que se conoció lo de su enfermedad. ¿Qué le han dejado? Me dejan siempre un mensaje de cariño, muy terapéutico, por más formales que sean. Me hace sentir que uno no ha hecho tan mal las cosas, laboral y humanamente.Dos cosas de Fontanarrosa han marcado a la opinión pública en el último tiempo: su discurso sobre “ las malas palabras” en la III Cumbre de la Lengua Española y su carta de despedida (del dibujo) en Clarín. ¿Qué lectura tiene respecto del fenómeno que generaron estos “ parte aguas” ? Ambas cosas tuvieron mayor repercusión de la que yo pensaba, especialmente la carta de despedida. Creo que lo de las malas palabras fue un tema bien elegido, aunque nunca quise plantear algo provocador o escandalizante. Lo de la carta fue más íntimo y solo traté de comunicar, sin caer en ninguna sensiblería, que dejaba de dibujar y a mis textos los ilustrarían Crist y Óscar Salas.Después de su despedida del dibujo, ¿cómo se ha dado el proceso de generación del humor gráfico? ¿Hay futuro para Inodoro Pereyra y cía.? ¿Cómo se ha dado la transición?Yo escribo los diálogos de los chistes diarios como siempre. Luego se los mando a Crist junto a detalles de la situación y de los personajes. Crist me devuelve el dibujo a color y acá yo le agrego los globos con los textos, usando el tipo de letra mío que tengo digitalizado. Luego lo mando a Clarín. Con Inodoro Pereyra es similar. Le envío a Salas todos los diálogos, cuadrito por cuadrito, con indicaciones de gestos y actitudes. Salas nos manda el dibujo sin color y con los textos distribuidos a lápiz para calcular espacios. Acá, con Luis (su asistente), reemplazamos esos textos bocetados por los definitivos en sus globitos, le damos color a la tira y le enviamos a la revista Viva. Con el sistema que acabo de explicar, Inodoro Pereyra se siguió publicando casi sin interrupciones. Hay lectores que ni siquiera se han dado cuenta del cambio de dibujante.Usted ha revitalizado una, hasta ahora, poco explorada veta literaria: la del fútbol. ¿Por qué tan pocos autores han escrito sobre el deporte y qué explicaría el éxito suyo? Tal vez no haya muchos escritores a los que les guste el fútbol. Y posiblemente ahora se dé una cuestión de moda, incentivada por un público muy amplio y receptivo. Es como si hubiéramos descubierto que el fútbol es un tema que tiene todos los condimentos para ser atractivo, dentro y fuera de la cancha.Otra idea que queda en sus textos es Rosario (café El Cairo, la OCAL, “ la capital de la potra argentina” ), su ciudad natal. ¿Cómo ha sido su vida en su lugar antes y después de su enfermedad?Son temas que darían para un libro, imposibles de encerrar en una respuesta.De sus textos se desprende un aire “ menottista” . Me imagino que ligado al pasado “ canalla” del “ Flaco” y a su gusto por la estética del fútbol. ¿Podría nombrar tres DT regionales o mundiales a los que les vea ese espíritu? Soy amigo personal del “Flaco”, aunque no acuerdo con toda su filosofía, como no me gustaba cuando sus equipos jugaban al offside. Basile, Pekerman y Cruyff podrían estar en su línea.Parece que la búsqueda frenética del éxito de corto plazo remueve todo en el fútbol. Se invierte mucha plata, quedan las deudas, se rompen los procesos iniciados por los cuerpos técnicos. ¿Qué hace falta para revertir esa fiebre? Si supiera cómo solucionarlo estaría ocupando el lugar de Blatter.A pesar de la “ perversidad del sistema” , se puede ser exitoso, como lo ha demostrado el Boca de Macri. ¿Qué opina de él y su gestión? ¿Hay un trasvase entre la gestión del fútbol y una posible gestión política? La gestión de Macri en Boca ha sido eficiente y exitosa. Y siempre en la Argentina ha habido una relación de fútbol-política, ya que muchos aspirantes al poder han usado los clubes como vidrieras.FRASESCon Inodoro Pereyra y compañía creó tiras cómicas de humor y política. Las historietas las publica en Clarín pese a su enfermedadSiempre en la Argentina ha habido una relación de fútbol-política, ya que muchos aspirantes al poder han usado los clubes como vidrierasCreo que con los jugadores que tenemos, como Messi, Aimar o Tévez, hay que encarar más y no tocar tanto para atrásEs como si hubiéramos descubierto que el fútbol es un tema que tiene todos los condimentos para ser atractivo, dentro y fuera de la cancha

martes, 17 de julio de 2007

La conciencia de las palabras

La ética debe ir más allá de la palabra, debe existir en cada línea escrita y en cada línea imaginada. La mentira, incompatible con la realidad del periodismo, es su peor amenaza. Sin embargo con tan solo un llamado a la autocrítica y la modestia es posible erradicar este gran pecado. El periodismo no debe nunca soltarle la mano a la libertad, pero sobre todo a la intención.

Todo el mundo o casi todo el mundo fue o será noticia alguna vez. A algunos les va bien y quedan notablemente satisfechos por lo que dicen de ellos o por como los hechos son narrados. Otros, sufren la peor enfermedad del periodismo: la mentira.
Pero cuando se habla de mentira, no se habla de una simple equivocación. Para eso existe la revisión de las fuentes, la edición y como última herramienta, la fe de erratas. Cuando se habla de mentira en el periodismo, se habla de mala conciencia. “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas” decía Ryszard Kapuscinski, “para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buen hombre, o buena mujer: buenos seres humanos”.
Sin la ética como herramienta principal, el periodismo pierde su razón de ser. No hay sentido en la mala información. No, por lo menos, para aquel que considera que la mentira tiene patas cortas y que la verdad al fin y al cabo siempre sale vencedora. La falsedad, como producto antiético, pone en peligro no solo el desempeño profesional sino también la naturaleza de las personas. El periodista más que nadie, tiene un compromiso con la verdad y debe declararse enemigo asiduo de la mentira. Pero sobre todo, el periodista debe buscar esa verdad hasta el final. No como mero estandarte el cual se persigue ciegamente, sino como un objetivo del día a día. Cada palabra escrita debe reflejar esa verdad.
Nunca más cierto el dicho de “la historia depende de quien la escriba”, que en el periodismo. Se pueden saber las reglas de ortografía de memoria, el orden de los verbos y los sustantivos, la cantidad de líneas o caracteres para una cabeza informativa o hasta el ABC de una crónica perfecta, pero si no se pone una pizca de creatividad, dos de ambición y el alma entera, poco servirá ser el periodista perfecto. Poner el alma entera no significa otra cosa que ser ética y moralmente íntegro. Cuando el periodista escribe, no debe dejar de incorporar ninguna parte de él por que la persona es una sola y la vida no se separa de la profesión.
Pierre Bordieu dijo alguna vez: “El primer paso hacia una reflexión ética consiste en definir las zonas de libertad en donde las responsabilidades y las posibilidades reales están comprometidas”. El buen periodista tiene un compromiso directo con cada uno de sus lectores. Según Kapuscinski, “Existimos solamente como individuos que existen para los demás, que comparten con ellos sus problemas e intentan resolverlos o al menos, describirlos”. En el periodismo, el otro es siempre fundamental. “Vivir e informa por y para el otro”, debe ser el lema de un periodismo comprometido y solidario con la realidad que refleja.
Pero el periodismo es también poder y libertad. Poder que se refleja en cada palabra utilizada y cada palabra omitida. Libertad que, según Mario Vargas Llosa, “es permitirse enfrentarse a grandes intereses sin ser mediatizado ni silenciado”.
El peor destino para un periodista es la autorepresión, el convertirse en simple autómata sediento de datos para satisfacer a los medios de comunicación. El buen periodista no debe olvidar nunca que el poder es libertad, y que su libertad es poder. Canallas y mediocres hay y habrá en todas partes, lo importante y muchas veces lo insoportablemente difícil, es saber diferenciarse de ellos. Medios políticamente manejados, trabas ideológicas ajenas… no es fácil ejercer el periodismo en la Argentina de hoy, pero aquel que se arriesga en ese mundo, al cuál muchas veces le falta modestia y autocrítica, debe hacerlo con conciencia plena.
Un buen periodista es sobre todo, y como toda buena persona, el que aprende de los errores, propios y ajenos, para no volver a cometerlos.
A saber, todos los grandes (y no tan grandes) maestros del periodismo coinciden: el periodismo debe ser, si o si, intencional. Siempre será el objetivo principal el informar, pero en esa misma acción se deberá intentar provocar algún tipo de cambio. Se informa por que se cree que se puede cambiar aquello que no gusta, o por lo menos resaltar aquello que si y exponerlo como modelo.
Las palabras son mágicas y hasta en el periodismo su poder debe ser temido. El hombre es hombre a partir de su lenguaje, de lo que transmite y comunica. El ser humano esta hecho de ese lenguaje que crea y de tiempo. Su mezcla no trae más que una simple verdad: la conciencia.
Bordieu llama al periodismo a darse cuenta de la violencia simbólica inconciente que ejercen con el poder de sus palabras. A darse cuenta que son utilizados por la política y la burguesía para transmitir lo que a ellos se les antoja, y que solo a través de una comunicación sobre lo inconciente de la comunicación, se logrará un periodismo intencionalmente conciente, ese que siempre debió y deberá ser.

domingo, 15 de julio de 2007

Estación de la mano por Julio Cortázar

La dejaba entrar por la tarde, abriéndole un poco la hoja de mi ventana que da al jardín, y la mano descendía ligeramente por los bordes de la mesa de trabajo apoyándose apenas en la palma, los dedos sueltos y como distraídos, hasta venir a quedar inmóvil sobre el piano, o en el marco de un retrato, o a veces sobre la alfombra color vino.Amaba yo aquella mano porque nada tenía de voluntariosa y sí mucho de pájaro y de hoja seca. ¿Sabía ella algo de mí? Sin titubear llegaba a la ventana por las tardes, a veces de prisa -con su pequeña sombra que de pronto se proyectaba sobre los papeles- y como urgiendo que le abriese; y otras lentamente, ascendiendo por los peldaños de la hiedra donde, a fuerza de escalarla, había calado un camino profundo. Las palomas de la casa la conocían bien; con frecuencia escuchaba yo de mañana un arrullar ansioso y sostenido, y era que la mano andaba por los nidos, ahuecándose para contener los pechos de tiza de los más jóvenes, la pluma áspera de los machos celosos. Amaba las palomas y los bocales de agua fresca; cuántas veces la encontré al borde de un vaso de cristal, con los dedos levemente mojados en el agua que se complacía y danzaba. Nunca la toqué; comprendía que aquello hubiera sido desatar cruelmente los hilos de un acaecer misterioso. Y muchos días anduvo la mano por mis cosas, abrió libros y cuadernos, puso su índice -con el cual sin duda leía- sobre mis más bellos poemas y los fue aprobando uno a uno.El tiempo transcurría. Los sucesos exteriores a los cuales debía mi vida someterse con dolor, principiaron a ondular como curvas que sólo de sesgo me alcanzaban. Descuidé mi aritmética, vi cubrirse de musgo mi más prolijo traje; apenas salía ahora de mi cuarto, a la espera cadenciosa de la mano, atisbando con ansiedad el primer -y más lejano y hundido- roce en la hiedra.Le puse nombres; me gustaba llamarla Dg, porque era un nombre sólo para pensarse. Incité su probable vanidad dejando anillos y pulseras sobre las repisas, espiando su actitud con secreta constancia. Varias veces creí que se adornaría con las joyas, pero ella las estudiaba dando vueltas en torno y tocarlas, a semejanza de una araña desconfiada; y aunque un día llegó a ponerse un anillo de amatista fue sólo por un instante y lo abandonó como si le quemara. Yo me apresuré a esconder las joyas en su ausencia y desde entonces me pareció que estaba más complacida.Así declinaron las estaciones, unas esbeltas y otras con semanas ceñidas de luces violentas, sin que sus llamadas premiosas llegaran hasta nuestro ámbito. Todas las tardes volvía la mano, mojada con frecuencia por las lluvias otoñales, y la veía ponerse de espaldas sobre la alfombra, secarse prolijamente uno dedo con otro, a veces con menudos saltos de cosa satisfecha. En los atardeceres de frío su sombra se teñía de violeta. Yo colocaba entonces un brasero a mis pies y ella se acurrucaba y apenas bullía, salvo para recibir, displicente, un álbum con grabados o un ovillo de lana que le gustaba anudar y retorcer. Era incapaz, lo advertí pronto, de estarse largo rato quieta. Un día encontró una artesa de arcilla y se precipitó sobre la novedad; horas y horas modeló la arcilla mientras yo, de espaldas, fingía no preocuparme por su tarea. Naturalmente, modeló una mano. La dejé secar y la puse sobre el escritorio para probarle que su obra me agradaba. Pero era un error: como a todo artista, a Dg terminó por molestarle la contemplación de esa otra mano rígida y algo convulsa. Al retirarla de la habitación, ella fingió por pudor no haberlo advertido.Mi interés se tornó bien pronto analítico. Cansado de maravillarme, quise saber; he ahí el invariable y funesto fin de toda aventura. Surgían las preguntas acerca de mi huésped: ¿Vegeta, siente, comprende, ama? Imaginé "tests", tendí lazos, apronté experimentos. Había advertido que la mano, aunque capaz de leer, jamás escribía. Una tarde abrí la ventana y puse sobre la mesa un lapicero, cuartillas en blanco, y cuando entró Dg me marché para dejarla libre de toda timidez. Por la cerradura vi que hacía sus paseos habituales y luego, vacilante, iba hasta el escritorio y tomaba el lapicero. Oí el arañar de la pluma, y después de un tiempo ansioso entré en el cuarto. Sobre el papel, en diagonal y con letra perfilada, Dg había escrito: "Esta resolución anula todas las anteriores hasta nueva orden". Jamás pude lograr que volviese a escribir.Transcurrido el periodo de análisis, comencé a querer de veras a Dg. Amaba su manera de mirar las flores de los búcaros, su rotación acompasada en torno a una rosa, aproximando la yema de los dedos hasta rozar los pétalos, y ese modo de ahuecarse para envolver una flor, sin tocarla, acaso su manera de aspirar la fragancia. Una tarde que yo cortaba las páginas de un libro recién comprado, observé que Dg parecía secretamente deseosa de imitarme. Salí entonces a buscar más libros, y pensé que tal vez le agradaría formar su propia biblioteca. Encontré curiosas obras que parecían escritas para manos, como otras para labios o cabellos, y adquirí también un puñal diminuto. Cuando puse todo sobre la alfombra -su lugar predilecto- Dg lo observó con su cautela acostumbrada. Parecía temerosa del puñal, y recién días después se decidió a tocarlo. Yo seguía cortando mis libros para infundirle confianza, y una noche (¿he dicho que sólo al alba se marchaba, llevándose las sombras?) principió ella a abrir sus libros y separar las páginas. Pronto se desempeñó con una destreza extraordinaria; el puñal entraba en las carnes blancas u opalinas con gracia centelleante. Terminada la tarea colocaba el cortapapel sobre una repisa -donde había acumulado objetos de su preferencia: lanas, dibujos, fósforos usados, un reloj pulsera, montoncitos de ceniza- y descendía para acostarse de bruces en la alfombra y principiar la lectura. Leía a gran velocidad, rozando las palabras con un dedo; cuando hallaba grabados, se echaba entera sobre la página y parecía como dormida. Noté que mi selección de libros había sido acertada; volvía una y otra vez a ciertas páginas ("Etude de Mains" de Gautier; un lejano poema mío que comienza: "Poder tomar tus manos..."; le Gant de Crin" de Reverdy) y colocaba hebras de lana para recordarlas. Antes de irse, cuando yo dormía ya en mi diván, encerraba sus volúmenes en un pequeño mueble que a tal propósito le destiné; y nunca hubo nada en desorden al despertar.De esta manera sin razones -plenamente basada en la simplicidad del misterio- convivimos un tiempo de estima y correspondencia. Toda indagación superada, toda sorpresa abolida, ¡qué acaecer total de perfección nos contenía! Nuestra vida, así, era una alabanza sin destino, canto puro y jamás presupuesto. Por mi ventana entraba Dg y con ella el ingreso de lo absolutamente mío, rescatado al fin de la limitación de los parientes y las obligaciones, recíproco en mi voluntad de complacer a aquella que de tal forma me liberaba. Y vivimos así, por un tiempo que no podría contar, hasta que la sanción de lo real vino a incidir en mi flaqueza, ardida de celos por tanta plenitud fuera de sus cárceles pintadas. Una noche soñé: Dg se había enamorado de mis manos -la izquierda, sin duda, pues ella era diestra- y aprovechaba mi sueño para raptar a la amada cortándola de mi muñeca con el puñal. Me desperté aterrado, comprendiendo por primera vez la locura de dejar una arma en poder de aquella mano. Busqué a Dg, aún batido por las turbias aguas de la visión; estaba acurrucada en la alfombra y en verdad parecía atenta a los movimientos de mi siniestra. Me levanté y fui a guardar el puñal donde no pudiera alcanzarlo, pero después me arrepentí y se lo traje, haciéndome amargos reproches. Ella estaba como desencantada y tenía los dedos entreabiertos en una misteriosa sonrisa de tristeza.l l lYo sé que no volverá más. Tan torpe conducta puso en su inocencia la altivez y el rencor. ¡Yo sé que no volverá más! ¿Por qué reprochármelo, palomas, clamando allá arriba por la mano que no retorna a acariciarlas? ¿Por qué afanarse así, rosa de Flandes, si ella no te incluirá ya nunca en sus dimensiones prolijas? Haced como yo, que he vuelto a sacar cuentas, a ponerme mi ropa, y que paseo por la ciudad el perfil de un habitante correcto.

sábado, 14 de julio de 2007

Critica a "La mujer del maestro"

La mujer del maestro
Por Guillermo Martínez
159 páginas (PLANETA)


“Sufría la asimetría más cruel y común del amor: la de haber convertido al otro en todo y no ser para el otro nada”.
Dos hombres y una mujer, un triángulo amoroso clásico: para muchos la fórmula perfecta de una gran historia, para otros la dificultad de no caer en lo trillado. Guillermo Martínez no logra ni uno ni otro, el problema: decidir si para mejor o para peor.

Un joven escritor se enamora a primera vista de una bella mujer llamada Cecilia. ¿El conflicto en cuestión? es “la mujer del maestro”. ¿El maestro? Carlos Jordán, el único escritor argentino vivo que merece la admiración del protagonista. A partir de allí, una trama de sensualidad, celos ocultos y enseñanzas se entretejen creando una novela
que vale la pena leer por su final.

Guillermo Martínez, nacido en Bahía Blanca el 29 de julio de 1962, autor de La jungla sin bestias, Infierno Grande y Acerca de Roderer, es una extraña mezcla moderna: la ciencia y la literatura ya no van por veredas separadas y se empalman de la mano de este autor que es también matemático, tenista casi profesional y viajante eterno. Un hombre que dice estar habituado a “tenerlo todo pensado”, y que se refugia en las matemáticas para conseguir la tranquilidad intelectual. ¿Pero esta fórmula le servirá para una historia de amor?

Martínez parece olvidar, a veces, que no es solo un matemático y que el juego de las palabras en la literatura se rige por la pasión y no por los cálculos fríos y distantes de los sinónimos ostentosos. Sin embargo hacia el final el autor de Acerca de Roderer se deja ganar por la dicción de las palabras y abandona, con suerte para el lector, la frivolidad de palabras extenuantes, para pasar a la simpleza de lo poco que dice mucho.

Con un final que no llega a ser brillante pero que con su excelencia sobrepasa a su principio, La mujer del maestro enseña los abatares del crecimiento de un hombre que comienza siendo joven tanto en la literatura como en el amor, para terminar siendo su propio maestro.

Un lenguaje a veces excesivamente preciso y un estilo riguroso construyen esta novela que llama a la reflexión profunda de las verdaderas razones del amor y la admiración. ¿El joven escritor ama verdaderamente a Cecilia? ¿O es solo su llave del cajón cerrado? Solo sumergiéndose en las páginas de esta novela corta pero efectiva se podrá saber. Un consejo: lea hasta el final, cueste lo que cueste.

lunes, 9 de julio de 2007

Flash informativo!

Nieva en la capital!

Un 9 de julio a puro blanco!

Por primera vez en casi un siglo la Capital se visti{o de blanco!
no nevaba desde 1928

Se cree que las nevadas serán más intensas a la noche

La gente ya prepara los patines para ir a patiar en los lagos de palermo!

sábado, 7 de julio de 2007

DE GIRA. AUNQUE "DEMOLICIONES" SALDRA EN SETIEMBRE, YA LO PRESENTA POR EL INTERIOR DEL PAIS. ESTA NOCHE, EN SAN NICOLAS.
Antonio Birabent: "Tengo una nostalgia alegre"


Actor y músico, en su décimo disco, "Demoliciones", aborda sus valores y sus utopías, que lo pintan de cuerpo entero. Mediocampista, ya no practica el fútbol pero reivindica su espíritu colectivo.


Cualquiera podría decir que la escena estuvo guionada. Pero no. En el mismo momento en el que él, en un mágico rincón del bar, dice que "en medio de tanta demolición, emociona descubrir en pequeños detalles que no todo está perdido", alguien le pone el cuerpo a uno de esos detalles. Un señor, de tantos años como bellas arrugas, detiene en la barra su paso lento y agradece haber podido pasar al baño sin haber consumido. El señor se va. Y Antonio Birabent repite: "¿Oíste lo que dijo? Le dijo al dueño lo felicito por la casa, el baño y el lugar, que es muy sugestivo. Mirá qué palabra usó para elogiar... Esas cosas me conmueven".Es una mañana soleada y el café con leche entona la charla, con caras conocidas, como las de Marilyn Monroe, que ofician de testigos eternos desde la pared. Frente al Zoológico y con el tiempo de su lado —y un lenguaje exquisito, casi visual—, hilvana una serie de frases, que, desde la sintaxis y el contenido, delinean su perfil: "Yo tengo una melancolía y una nostalgia constantes. El hilo conductor de la música que hago tiene que ver con eso, con una evocación de las cosas que pasaron, de las que viví y de las que no viví también. Tengo una nostalgia alegre, una nostalgia por una Buenos Aires que no conocí, que no transité. A partir de los libros, de las fotos, yo intuyo una ciudad que ya no está".¿Te hubiera gustado vivirla?Sí, es el deseo máximo. Si hubiera una posibilidad, me encantaría ubicarme en la vieja Buenos Aires.¿Y tomarías un café por dónde?Caminaría. Caminar es uno de mis programas favoritos. Una de las cosas que me siguen fascinando, y que tiene que ver con estar despierto. Caminando la ciudad comprobás que todavía hay espacios planteados en otro tiempo.Su disco anterior, claro, se llama Tiempo y espacio y de eso habla en parte, de las emociones que provoca la trama urbana. El próximo —terminado de masterizar la semana pasada—, será, curiosamente, Demoliciones. Otra, tal vez, de sus sanas obsesiones que lo llevan de la sensación a la palabra escrita y de la palabra escrita a la dicha. A la palabra dicha y a la dicha como palabra."Hay una canción, que se llama como el disco —el décimo, que saldrá en setiembre—, que dice que la memoria salvó a las personas de las demoliciones. Y tal vez ése sea el mensaje central: cómo la memoria, la pertenencia a un lugar y la noción de esa pertenencia es la que nos puede salvar de la destrucción", entiende el hombre que admira a "Bob Dylan, Javier Martínez y Jaime Roos... Son tipos que cantan algo muy íntimo y logran que esa intimidad tome un sentido colectivo".Nacido en la Argentina, crecido en España, cuenta que de chico idolatraba a Sting y a James Dean. A uno lo imitaba tocando con una raqueta y del otro lo seducía el espíritu de rebeldía. Claro, lo sabe, el artista que fue modelando tuvo un referente directo, en más de un sentido, en su padre, Moris, pionero del rock argentino. "Hasta los 20 fui guitarrista de su banda y a partir de ahí anduve mi propio camino", define quien comparte que escribe "leyendo, anoto mucho en los márgenes de los libros".Atrás quedaron sus tiempos de mediocampista. El fútbol, ése que "por edad" ya no jugará, representa "el ejemplo perfecto del espíritu colectivo y de la amistad entre los hombres. Me emociona cuando un rival levanta a otro del piso. O cuando alguien que va a patear un penal a un arquero que fue compañero suyo, después del gol va y le dice algo bueno".La suave música de fondo invita al medio tono, ese con el que revela una de sus ceremonias íntimas: "Cuando me meto en la cama, a la noche, me tapo y aunque no esté hablando con alguien digo bueno, ahora no me moleste nadie... Y conversando con unos parientes me enteré que eso es muy de los Birabent. Me gustó reconocerme".De sólidos trabajos en Verdad consecuencia, Epitafios y en el Mujeres asesinas de esta semana, abriga la teoría de que "soy una persona con una emoción contenida, por eso a veces me desbordo fácil con situaciones conmovedoras que no me tocan directamente. Me pasa con historias anónimas de personas que trabajan y viven con mucho esfuerzo o cuando escucho por enésima vez el relato de Víctor Hugo (Morales) del gol de Maradona (a los ingleses). Con esas cosas lloro".¿De chico llorabas?No, es algo de ahora. Algo así como una acumulación en el tiempo.

domingo, 24 de junio de 2007

Se necesitan nuevas palarabras para seguir escribiendo lo mismo.
Cuánto puede llegar a doler la libertad de tus pensamientos,
la excarcelación de tu acribillado credo
ser fiel al instinto aunque vivir errado, lleva a una vida construida a partir de objetivos y metas, lleva a grandes satisfacciones seguidas de inmensas desilusiones

Y derramó ella
gotas atisborradas de gritos
como viuda ciega
que a su marido no vio morir

El muro se ha roto
y el laberinto deja ya de tener sentido

y finalmente

subterráneas
de recónditas ausencias
en un viaje la llevó
vacío en su maleta
con recuerdos imaginados
y pensamientos olvidados

viernes, 22 de junio de 2007

Quien lo conoce a Juan

Quien lo conoce a Juan

Juan no es su nombre, pero podría serlo. Ronda entre los 8 y 10 años, su piel y su cara de adulto curtida por el frío y la suciedad, no delatan su edad con facilidad.
“Señora, ¿No me da una moneda?” sale de su boca ya como frase impensada de tanto repetirla. Ante una negación chista enojado y corre hacia las boleterías, en búsqueda de los vueltos de los pasajeros. Cuando consigue 10 centavos corre al quiosco más cercano a comprarse un caramelo. Con orgullo se acerca al mostrador y exhibe su pequeña moneda mientras reclama a cambio lo que le pertenece.
Juan es uno de los que ha llegado para quedarse.
Con la soltura de un niño pero la resolución de un adulto abre el caramelo, que se pegotea en sus manos de uñas sucias.
Juan no es uno solo. Juan son muchos. Tan solo en Retiro se pueden ver varios rondando por la estación y las calles cercanas. Para ellos la estación Mitre es tan solo uno más de sus hogares.
A este Juan no lo protege ni cuida nadie. Sus padres asumen el rol de ausentes, mientras el juega a que Retiro es una gran mansión donde siempre soñó vivir.

sábado, 16 de junio de 2007

Negocios

“Esta guerra será larga”, ha anunciado el presidente del planeta. Mala noticia para los civiles que están muriendo y morirán, excelente noticia para los fabricantes de armas.No importa que las guerras sean eficaces. Lo que importa es que sean lucrativas. Desde el 11 de setiembre, las acciones de General Dynamics, Lockheed, Northrop Grumman, Raytheon y otras empresas de la industria bélica han subido en línea recta en Wall Street. La bolsa las ama.Como ya ocurrió durante los bombardeos de Irak y de Yugoslavia, la televisión rara vez muestra a las víctimas: está ocupada exhibiendo la pasarela de los nuevos modelos de armas. En la era del mercado, la guerra no es una tragedia, sino una feria internacional. Los fabricantes de armas necesitan guerras, como los fabricantes de abrigos necesitan inviernos.

Eduardo Galeano, "Símbolos", Página 12

jueves, 14 de junio de 2007

Y...

Y jugué a serte
pero persiguiendote en círculos
omití que tu ya no estabas

Y a veces llegan...
es de tanto pensar
pero luego se marchan
dejando surcada de amargo mi cara enegrecida
lastimando con su salitre mis heridas nunca marchitas

Y reviento mis manos en un apretón sin palmas
con dedos retorcidos que intentan tapar la sangre de mis culpas

Y llovió sobre ácido no disuelto
desintegrando la semilla que prometía crecer

Y Desnuda supiste convencerte que eras libre de tus actos
Pero eres presa de tus pensamientos

Y Gemiste tu declinación
que pestilente angustió tu calma

Y llovió sobre tu espalda
un peso que no resbalaba

nunca le pidas dinero a la muerte
pues prefiere cobrarlo en persona

ambivalente tu izquierda
siempre será derecha

ceñuelo de una trampa sin marcas
pisas el suelo y yo te dejo
te quiebras aunque sabes ya no eres entera